Cristina puso en duda su candidatura
Lanzó las advertencias más severas a los gremios y a Moyano por la conflictividad laboral. Los acusó de funcionar como corporaciones y de actuar con "hipocresía".
Buenos Aires. Visiblemente molesta por la creciente presión sindical y por la conflictividad social que están provocando algunos gremios, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner puso ayer en duda que se vaya a presentar como candidata en las elecciones de octubre próximo. Acto seguido, completó la escena acusando indirectamente a la CGT de Hugo Moyano de extorsión. "No me muero por volver a ser presidenta. Yo ya di todo lo que tenía. A mí no me van a correr", aseguró, al encabezar un acto en el partido bonaerense de José C. Paz. Durante su discurso, Cristina Fernández se mostró irritada y, al punto de quebrarse, se emocionó al describir el sacrificio que Néstor Kirchner y ella han hecho para mejorar la situación de los trabajadores. "Estoy haciendo un inmenso esfuerzo personal y hasta físico para seguir adelante. Si hay algunos que creen que puede ser mejor otro modelo, que tienen tanto poder para torcer voluntades, conmigo no van a contar", repitió. Luego aludió indirectamente a los gremios del transporte, que responden a Moyano, ya que son los que tienen más poder cuando toman medidas de fuerza: "No podemos ser rehenes de aquellos que por una determinada actividad puedan afectar al resto de la sociedad", cuestionó. La primera mandataria aseveró que "cuando una organización sindical solamente ve lo que le importa a sus afiliados y toma actitudes en contra del resto deja de ser un sindicato para transformarse en una corporación, y yo quiero sindicatos solidarios", dijo. "No quiero ni explotación (laboral) ni extorsión en la Argentina, quiero una sociedad más racional", redondeó. Al respecto, indicó que "la palabra sindicato viene de otra palabra, que es solidaridad". Reclamo airado. El golpe más fuerte hacia la CGT fue cuando la Presidenta dudó de su lealtad. "Estoy cansada de las hipocresías. Estoy cansada de los que dicen 'viva el nombre de Cristina' y al otro día hacen lo posible para que esto se derrumbe", sentenció. La Presidenta destinó un párrafo a los trabajadores de Aerolíneas Argentinas y Austral que el miércoles protestaron y generaron caos en Ezeiza y en el Aeroparque metropolitano. "Yo me he jugado entera cuando decidí recuperar Aerolíneas porque apuesto, aposté y sigo apostando a nuestra línea de bandera. Porque sigo apostando a una Aerolíneas de todos, no solamente de los que trabajan ahí. Estamos poniendo millones de dólares", se quejó. Pero no habló de los otros conflictos laborales que agitaron las últimas jornadas. Ayer, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, circunscribió el enojo de la Presidenta a problemas con gremios no kirchneristas y acusó de tener intencionalidad política al sindicato de petroleros, que inició un paro por tiempo indeterminado para conseguir mejoras del orden del 37 por ciento. "Responden a Luis Barrionuevo y al sector de su esposa (la diputada Graciela Camaño) quienes trabajan con Francisco de Narváez", dijo. El discurso presidencial generó preocupación en la CGT de Moyano. Pero uno de los habituales voceros, el diputado Omar Plaini, intentó circunscribir los conflictos a casos aislados de gremios no K. "No digo que no cometamos equivocaciones, pero creo que hemos sido muy racionales", explicó Plaini a una radio. "Siempre cuando hay un proceso de redistribución de la riqueza se dan estas pujas", agregó y sostuvo que está de acuerdo con Cristina de que "hay que tener una mirada más amplia sobre todo para sumar a los trabajadores de la economía informal". "Podemos decir que no han sido tantas las protestas, desde que tenemos paritarias", afirmó a su turno el moyanista Julio Piumato, titular de los empleados judiciales.
Mojones de una puja en aumento
1° de marzo. El primer llamado de atención. "Quiero seguir siendo compañera de mis compañeros de los sindicatos y no cómplice de maniobras", dijo la Presidenta en su discurso de apertura del año legislativo en el Congreso.
7 de marzo. Paro suspendido. Por las causas judiciales en su contra, Moyano convocó a un paro nacional, lo que generó malestar en la Casa Rosada. Suspendió la medida 24 horas después.
30 de marzo. Acuerdo salarial. Moyano se reunió con el Gobierno en la Casa Rosada y cerró, a última hora, el acuerdo paritario de Camioneros por el 24%.
1° de abril. Mínimo de Ganancias. La Presidenta anunció la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, que era uno de los principales reclamos de Moyano.
26 de abril. Con la UIA. Moyano participó de la asunción de las nuevas autoridades de la UIA. La Presidenta, al día siguiente, pidió a los gremios que busquen otra forma de protesta en lugar de los paros, y convocó nuevamente al diálogo social.
29 de abril. Piden la reelección. En el masivo acto por el Día del Trabajador, en la 9 de Julio y ante todo el gabinete nacional, Moyano pidió la reelección de Cristina. "Queremos pedirle, porque es la garantía para profundizar este modelo económico, que sea candidata, que se presente a la reelección", dijo el líder de la CGT.
2 de mayo. El último encuentro. La Presidenta pidió directamente a Moyano "moderación y racionalidad" en los reclamos sindicales, en un encuentro con el líder de Camioneros y toda la cúpula de la CGT.
3 de mayo. Pablo amenaza. El hijo de Hugo Moyano advirtió que los camioneros van a "parar el país" si las petroleras no pagan un plus salarial.
10 de mayo. Dura con Moyano. En un discurso en la Casa Rosada, la Presidenta pidió que en lugar de apoyar tanto su reelección, la respalden de manera contundente, evitando presiones y conflictos.
12 de mayo. Cristina pone en duda su candidatura. "No me muero por volver a ser presidenta, a mi no me van a correr", dijo, y pidió fin a las extorsiones. Calificó al sindicalismo de "corporación", aseguró que ha dado todo. Llegó a condicionar su candidatura a la reelección.

