Cristina cerró reivindicando su jefatura
Llamó a la unidad, pero aclaró que no es neutral. Sostuvo que no le guarda rencor a nadie y resaltó su derecho a decidir los lineamientos de gestión.
Buenos Aires. La presidenta Cristina Fernandez convocó anoche a la "unidad nacional" de los argentinos, como también al acompañamiento de la oposición en el Congreso y a la "colaboración y cooperación" de los sectores empresariales y sindicales, durante su discurso de cierre de campaña hacia la elección del domingo. Pero al hacerlo dejó claro la continuidad de las políticas desarrolladas durante su mandato y el de Néstor Kirchner desde 2003: "No es ésta una lucha de imparciales. Yo no soy neutral. Siempre estaré del lado del combate contra la desigualdad".Segura de su reelección tras el contundente triunfo en las primarias de agosto y con el recuerdo siempre presente de su esposo, de cuyo fallecimiento se cumplirá un año el jueves próximo, la Presidenta aseguro que no guarda "rencores a nadie", en implícita referencia al conflicto con el sector agropecuario de 2008.Pero al mismo tiempo que reconoció el derecho de cada sector a "defender sus intereses", les recordó: "Yo gobierno para articular los intereses de los 40 millones de argentinos". Un mensaje que estuvo destinado tanto al sector empresarial (curiosamente, no hubo representantes de la UIA) como a la CGT, cuyo secretario general, Hugo Moyano, pese al cruce de mensaje disonantes de los últimos días, estuvo presente.También un mensaje similar dirigió a la oposición, al invitarla "a trabajar por una Argentina diferente, como punto de unidad para superar diferencias sin perder identidad, acompañando en el Congreso las políticas que han ayudado a la redistribución social y a la generación de empleo". De paso anuncio la baja del desempleo de 7,3 a 7,2 entre el segundo y el tercer trimestre del año, y le pidió a los opositores la aprobación del Presupuesto 2012.Tuvo asimismo un planteo hacia el propio oficialismo, al pedir "mayor inteligencia" para que "dejemos de lado cosas que se publican y que tienen poco que ver con lo que esta pasando". Desde los palcos semicirculares de los tres pisos del Teatro Coliseo, escenario del cierre, como sucedió cuando las internas, bajo el grito contra Clarín de los militantes jóvenes, en su mayoría de La Cámpora.Ante un Coliseo desbordado en sus 1.700 localidades, que reunió a ministros, gobernadores, funcionarios, legisladores, intendentes, dirigentes y artistas (Reina Rich, entre estos); con sus hijos Máximo y Florencia en primera fila, al igual que las Madres y Abuelas encabezadas por Hebe de Bonafini y Estella Carlotto, Cristina se extendió también sobre la crisis internacional ("hay que redoblar esfuerzos… tenemos una oportunidad histórica") y reafirmó el compromiso de mayor integración regional a partir del Mercosur y la Unasur. En silencio. Contrariamente a lo previsto, su compañero de formula, Amado Boudou, no pronunció el discurso inicial. El ministro de Economia, sin embargo, recibió de la Presidenta el agradecimiento y dijo que con el habrá "mayor institucionalidad", en una crítica al comportamiento del actual vice Julio Cobos.Sorprendió, también, la impecable puesta en escena. Sobre el escenario no se ubicaron políticos sino Boudou y los nueve ciudadanos protagonistas de los avisos de campaña, a los que Cristina recordó uno por uno y por su nombre propio, en la primera mitad de sus rigurosos 30 minutos de discurso.El gobernador de Mendoza, Celso Jaque, quedo ubicado en la décima fila, junto al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que se encargo de agitar y conducir los cánticos de la militancia juvenil.
Schiaretti y CaserioEntre los asistentes estuvieron Juan Schiaretti y Carlos Caserio. El gobernador llegó más tarde que el resto de los mandatarios. Estaban los cinco candidatos a diputados.

