El contrato que establecía casi un gobierno privado
Tecsa debía recaudar, hacer una reingeniería administrativa, digitalizar el municipio y prestarle U$S 50 millones.
Tecsa debía recaudar, hacer una reingeniería administrativa, digitalizar el municipio y prestarle U 50 millones. El contrato que el ex intendente Germán Kammerath firmó con Tecsa el 3 de mayo de 2001 y rescindió el 17 de julio de 2002 todavía es una pieza de análisis por su complejidad, y por la magnitud y la naturaleza de las funciones que el municipio delegó a esa UTE integrada por las firmas SP SA, Relevamientos Catastrales SA y Recovery SA.El contrato era a ocho años. En él se basaba la implementación de casi todas las promesas de Kammerath: modernización del municipio, Gobierno Digital, Programa Córdoba 24 Horas, y la digitalización de toda la administración. Tecsa debía recaudar los impuestos, llevar a cabo una reingeniería administrativa, diseñar e implementar sistemas informáticos (desde administración tributaria a catastro digital), proveer hardware , software e insumos, mejorar la recaudación y hasta encargarse de la gestión hospitalaria y la digitalización de historias clínicas. Tecsa, además, estaba obligada a otorgar al municipio un anticipo financiero de 50 millones de dólares –que nunca concretó– para obras de infraestructura. Supuestamente, todo eso se pagaba con un porcentaje que iba del 17 al 26 por ciento del incremento de la recaudación. El problema fue que la recaudación de impuestos bajó e igual había que pagarle cada vez más a Tecsa. En la práctica fue muy poco lo que la empresa llegó a desarrollar en los 14 meses que duró el contrato.

