De compañeros a enemigos: la relación de los K con De la Sota
Compartieron candidaturas y campañas, pero hoy existe un enfrentamiento total.
En la década kirchnerista, la relación del Gobierno provincial con la Casa Rosada fue cambiante. Hoy existe un enfrentamiento total con el poder central, pero en el pasado reciente, delasotistas y kirchneristas compartieron candidaturas y campañas electorales.
Néstor Kirchner llegó a la Presidencia el 25 de mayo de 2003. Para llegar al máximo cargo, a fines de 2002 y principios de 2003, el gobernador santacruceño pulseó con José Manuel de la Sota por la candidatura presidencial por el peronismo no menemista.
Cuando el entonces presidente Eduardo Duhalde inclinó su respaldo hacia el santacruceño, De la Sota desistió de su ambición de proyección nacional, para concentrarse en buscar su reelección como gobernador de Córdoba (ver Infografía).
Allí, comenzó una relación cambiante del PJ cordobés con el kirchnerismo, que hoy viró a una rivalidad en todos los frentes.
Durante su segundo mandato (2003-2007), De la Sota tuvo una buena relación institucional y política con el Gobierno nacional. Quienes le abrían las puertas en la Casa Rosada eran dos funcionarios influyentes: el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime.
Esta buen vínculo se vio reflejado en la conformación de las listas para los comicios legislativos de 2005, cuando el PJ cordobés incluyó a la kirchnerista Patricia Vaca Narvaja, que al poco tiempo se uniría al juecismo.
Mientras el delasotismo abrevaba en el ala más peronista de los K, la otra pata de la transversalidad, atendía a Luis Juez, entonces intendente de Córdoba y acérrimo enemigo de De la Sota (Ver aparte).
Un mes antes de dejarle el poder a su socio político Juan Schiaretti, el gobernador se despachó con duras críticas al kirchnerismo.
Esto generó que el mandato de Schiaretti comenzara con signos de interrogantes, en su relación con la presidente Cristina Fernández.
Durante el conflicto con el campo, Schiaretti y De la Sota se ubicaron en la vereda de las entidades ruralistas, lo que significó un alejamiento casi definitivo con los K.
El gobernador Schiaretti tuvo muchos roces con la presidenta Cristina Fernández, pero logró firmar algunos convenios que le dieron oxígeno financiero a su gestión, como fue el refinanciamiento de la deuda de la Provincia con la Nación y el acuerdo para sustentar el déficit de la Caja de Jubilaciones, que la Nación sólo cumplió durante el año 2010.
Con el regreso al poder de De la Sota, el vínculo no mejoró. Aunque antes de asumir, el gobernador mandó una señal de acercamiento: retiró la lista del PJ cordobés de los comicios nacionales. De este modo, el kirchnerismo consiguió cuatro bancas, algo inédito hasta ese momento en Córdoba.
No obstante, en su primer discurso como gobernador electo, De la Sota sacó a relucir el “cordobesismo”, que fue una bandera de enfrentamiento con los K.
En el último año y medio, se desarrollo una fuerte disputa política entre De la Sota y la Presidenta, que afectó la relación institucional. La Nación no envió más fondos para Córdoba. Esta pulseada se ahondó con la decisión de De la Sota de impulsar un frente anti-K para las elecciones de octubre. Hoy, la relación está quebrada.

