Celos en el PJ por la relación de De la Sota con la UCR
Los dirigentes oficialistas creen que prioriza su vínculo con el intendente capitalino, Ramón Mestre, y con el resto de los intendentes radicales, por sobre los hombres de su partido. Más en el Bajo Palabra.
Díscolos
Los intendentes peronistas no ocultan su malestar con el gobernador José Manuel de la Sota. Los dirigentes oficialistas creen que prioriza su relación con el intendente capitalino, Ramón Mestre, y con el resto de los intendentes radicales, por sobre los hombres de su partido. “No se puede creer. Nosotros nos matamos en la campaña para que ‘el Gallego’ (por De la Sota) ganara las elecciones y resulta que ahora nos enteramos que recibe primero a los intendentes radicales que a nosotros”, afirmó un intendente de un valle turístico, que no pudo contener su bronca, cuando se enteró de que la semana pasada el jefe de Gabinete, Oscar González, había recibido a Mestre y al Foro de Intendente Radicales.
Sin reparto
Desde la jefatura de Gabinete provincial le bajaron los decibeles al encuentro con los intendentes radicales.
“Fue un encuentro protocolar y nada más. Hasta el momento no le hemos entregado un peso de adelanto de coparticipación a ningún municipio, pese a que tenemos más de un centenar de pedidos”, afirmó un funcionario de confianza de Oscar González, quien agregó: “Somos conscientes de que si le damos a uno, se nos abalanzarán todos los demás”.
“Además, la Provincia hoy no tiene un peso para repartir”, dijo el funcionario provincial, con mucho conocimiento de la realidad de los municipios del interior.
Relación fría
La relación personal y política entre el gobernador De la Sota y el intendente de San Francisco, Martín Llaryora, nunca fue fluida. Pero, tanto en el Gobierno provincial como en el entorno del intendente admiten ahora que ese vínculo “está congelado”.
Llaryora fue tentado por De la Sota para que asuma al frente del nuevo Ministerio de Agua y Energía. El intendente aceptó el ofrecimiento en un primer momento, pero luego hubo diferencias a la hora de conformar el equipo de la nueva cartera. Finalmente no hubo acuerdo y Llaryora decidió seguir administrando la ciudad del Este provincial. Esto no le cayó bien al gobernador, quien le mandó un señal al intendente al designar al nuevo ministro: Manuel Calvo es dirigente del departamento San Justo, donde Llaryora tiene su mayor inserción territorial. “Me parece que De la Sota le hizo la cruz a Martín”, dijo un dirigente de la agrupación El Peronismo que Viene que tiene al intendente de San Francisco como referente.
Auxilio
Hay varios municipios del interior que atraviesan una situación financiera “desesperante”, según admitió un legislador oficialista. Muchas de estas ciudades son administradas por intendentes peronistas, como los casos de Villa General Belgrano o Mina Clavero, por ejemplo. Gustavo Medina, joven intendente de Villa General Belgrano, pidió una reunión con el jefe de Gabinete. La situación del municipio del departamento Calamuchita es “muy grave”, admite el propio intendente. Les adeuda tres meses de salarios a sus empleados alrededor de 700 mil pesos) y más de cuatro millones de pesos a proveedores. Aunque en el Gobierno dicen que la única ayuda que pueden darle hoy a los intendentes es refinanciar la deuda con la Provincia. Será el único ofrecimiento que recibirá Medina cuando se entreviste con Oscar González.
Conjetura
Si bien en la administración delasotista todos sostienen que el gobernador De la Sota seguirá respaldando de manera decidida al intendente capitalino, a los funcionarios del Ministerio de Salud no les cayó bien que desde el municipio hayan salido a decir de manera pública que iban a traspasar la administración del denominado Hospital del Sur a la órbita provincial. “Para nosotros fue un intento del gobierno municipal de instalar otro tema en los medios, para bajarle los decibeles a los problemas en la Crese. El problema es que nos involucraron a nosotros, sin consultarnos”, afirmó un funcionario provincial.
Contratados
El 1º de febrero, cuando termine el receso en la administración pública provincial, el gobierno de José Manuel de la Sota podría tomar alguna decisión con algunos contratados.
Aparentemente, hay áreas donde aparecieron muchos contratos en los últimos meses de la gestión Schiaretti y la idea ahora es revisar caso por caso. Algunos funcionarios delasotistas habían dejado trascender que caerían muchos contratos el 31 de diciembre. Son más de seis mil en toda la administración pública provincial. Sin embargo, luego hubo una presión del Sindicato de Empleados Públicos (SEP) y casi nadie se quedó sin sus cargos a fines del año pasado. ¿Qué pasará ahora?
El tren ya pasó
En el Gobierno provincial sorprendió la renovada pretensión de Ramón Mestre de traspasar a ese ámbito el nuevo Hospital Príncipe de Asturias, ubicado en Villa El Libertador. La Provincia considera que el municipio ya perdió la oportunidad para avanzar en ese sentido, cuando el año pasado Juan Schiaretti le ofreció a Daniel Giacomino el cambio de jurisdicción. “Si no lo aprovecharon en su momento, no es problema nuestro”, indicó una fuente cercana al gobernador José Manuel de la Sota. Inclusive, desde la Provincia avistaron desde temprano un posible conflicto. “Los empleados ni locos van a querer dejar el municipio, donde cobran mejor”, señalaron. El margen de error de esa predicción fue mínimo: antes de que terminara el día en que el mestrismo anunció su intención de ceder el hospital, el Suoem llamó a asambleas para resistir esa posibilidad.
Bipartidismo
Los dirigentes peronistas del interior admiten que De la Sota también priorizó su relación con los radicales en sus dos mandatos anteriores. “De la Sota sabe que los peronistas nunca nos iremos del partido y siempre buscó que los radicales fueran un muro de contención para Juez. Pero, hoy el juecismo no es un riesgo para nosotros, sin embargo, insiste con sostener a Mestre”, rezongó un intendente peronista, que en algún momento coqueteó con los K.
Herencia
En todos los recambios de gestión hay situaciones extrañas, aún en aquellas con protagonistas del mismo signo político. En Jesús María, el intendente saliente Marcelino Gatica cerró su gestión acordando con el gremio municipal un incremento salarial que contemplaba unos 400 pesos por agente.
La medida contaba con el aval de su sucesor, el también juecista Gabriel Frizza. Sin embargo, ahora explotó de nuevo ese conflicto porque los trabajadores interpretan que los 400 pesos deben ir al básico y el Ejecutivo dice que sólo estaba previsto ponerlos en blanco, pero no en el básico. Algunos funcionarios municipales reprochan por lo bajo que Gatica no haya dejado aclarado ese punto por escrito, para cerrar todo reclamo ulterior de los empleados.
Respaldo
La decisión del intendente de Córdoba, Ramón Mestre, de sacar funcionarios y militantes a recoger la basura el otro fin de semana generó un grave conflicto con el gremio de los recolectores, Surrbac, y un estado de convulsión por la ciudad tapada de basura por la inactividad total de la Crese.
Cuando le preguntaron a un operador mestrista si no había sido un error la decisión, razonó: “La idea era mostrar que hay un partido atrás que lo banca a Ramón. Era mostrar que no es ni Luis Juez ni Daniel Giacomino ni Germán Kammerath que no tenían una estructura partidaria que respaldase en la calle la gestión”.
Alboroto
Empleados del bloque de Olga Riutort han dejado trascender su molestia, porque la referente les exige un cinco por ciento de sus salarios como aportes para sostener la estructura del partido. Los empleados y funcionarios del Concejo que responden a Riutort admiten que es común que los partidos les pidan a los militantes que tienen cargos políticos, un aporte para el funcionamiento de la estructura. Pero, los olguistas ponen como ejemplo que el peronismo les exige sólo el uno por ciento de sus salarios a sus funcionarios. El PJ gobierna la Provincia y tiene miles de empleados con cargos.

