La calle y el desafío a Cristina
Hugo Moyano se ha convertido en el principal desafío que afronta la Presidenta. Horacio Serafini.
Primero demostró brutalmente su poder de fuego, capaz de poner al país al borde de la parálisis. Ahora dio una vuelta de página, seguramente sin retorno, en su relación con los gobiernos kirchneristas: convocó al primer paro nacional contra un gobierno de ese signo desde 2003. Hugo Moyano se ha convertido en el principal desafío que afronta la Presidenta. La batería de medidas judiciales, legales y pecuniarias con las que reaccionó el Gobierno ante el desabastecimiento de combustibles, forzó al camionero a acordar un aumento salarial que dista en poco del que habían acordado otros sindicatos. Nada puede exhibir en ese terreno para su plan de continuar al frente de la CGT.Sin embargo logró instalar en la agenda la pelea por el impuesto a las Ganancias y las asignaciones familiares. Hasta en el Congreso Nacional comenzó a apurarse el análisis de esos temas por parte de sectores de la oposición. Y de la mano de ese reclamo, apuesta a ganar la calle, un elemento que fue imprescindible para el ejercicio del poder en tiempos de Néstor Kirchner, como se demostró durante el conflicto por la 125. Cristina, en cambio, parece inclinada por el momento a prescindir de ese elemento. Desalentó los intentos que en ese sentido partieron de sectores como el Movimiento Evita y Kolina ante los tibios cacerolazos y ante el bloqueo camionero del miércoles. El paro del miércoles servirá, además, para contar las costillas. Habrá que ver cuántos de los sindicatos que dice tener Moyano participarán de la movilización. Cualquiera sea el conteo, nada indica que la elección del 12 de julio pueda desembocar en una CGT única. Por el contrario, los indicios son que habrá dos fracciones. La pelea clave se centrará entonces en la calle. Será allí donde estará el mayor desafío para la Presidenta.

