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Un búnker con pocas figuras y ningún festejo

Carlos Brown, jefe de campaña de Duhalde, fue el primer dirigente destacado que apareció en el búnker del Frente Popular.

15 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Un búnker con pocas figuras y ningún festejo

Carlos Brown, jefe de campaña de Duhalde, fue el primer dirigente destacado que apareció en el búnker del Frente Popular. Luego, llegaron al hotel de Palermo en donde estaban instalados otras caras conocidas: Claudia Rucci, el ex gobernador bonaerense Carlos Ruckauf, Jorge Todesca, Eduardo Amadeo, Alberto Iribarne (ex ministro de Néstor Kirchner), el locutor Julio Maharbiz y el decano de la prensa de Casa Rosada y peronista ortodoxo, Roberto Di Sandro. Acaso porque se preveía una performance electoral por debajo de los pensado, hubo algunas ausencias muy comentadas, entre ellas, la de los peronistas del PRO. Los más conocidos, Cristian Ritondo y Diego Santilli. Días atrás, los peronistas macristas habían hecho pública una carta de adhesión al candidato del Frente Popular, pronunciamiento que provocó no pocas discusiones dentro del PRO. De hecho, Mauricio Macri, se abstuvo de hacer pública su simpatía respecto a los candidatos de ayer, al punto que viajó al exterior y no votó.Tampoco se dejó ver Martín Redrado –aunque sí estuvo en el hotel–, quien ayer conseguía menos avales en el segmento a diputados nacionales por el distrito porteño, que el kirchnerista Roberto Feletti y el macrista Federico Pinedo. Más tarde, y cuando en el búnker ya no quedaba nadie, Redrado, destacó que realizó una "muy buena elección en la Capital Federal", al tiempo que se mostró confiado en consolidar esa tendencia para que su espacio se imponga como la segunda fuerza a nivel nacional.Temprano, en la sede instalada en Palermo, muchos se preguntaba si aparecería Miguel del Sel. El Midachi había sido felicitado por Duhalde tras su excelente performance electoral en Santa Fe. Del Sel, de todos modos, estos últimos días había hecho campaña por Pinedo. Entre los rostros conocidos estaba el Tula, el mítico bombista de Juan Domingo Perón. Pero hasta él, que llegó sin su emblemático bombo, estuvo apagado, en un búnker con poco ánimo para el festejo.