Aníbal cruzó otra línea y está al borde
Al emparentar a un actual opositor como Hugo Moyano con Augusto Timoteo Vandor, el senador Aníbal Fernández cruzó ayer varias líneas. Adrián Simioni.
Al emparentar a un actual opositor como Hugo Moyano con Augusto Timoteo Vandor, el senador Aníbal Fernández cruzó ayer varias líneas. Vandor, extitular de la Unión Obrera Metalúrgica y de la Confederación General del Trabajo, fue asesinado en 1969, acusado de traición por parte de sectores peronistas. Vandor negociaba con el dictador Juan Carlos Onganía concesiones a los gremios, empezando por el sistema de obras sociales, y soñaba liderar un "peronismo sin Perón". No se sabe bien quién lo mató. Cinco balas para Augusto Vandor , de Álvaro Abós, es un cautivante abordaje de esa historia. La línea más delicada que cruzó Fernández lo dejó al borde de la apología de aquel crimen. Hasta ahora, pese a su reivindicación de Montoneros –y a que varios exmiembros de esa organización violenta ocupan puestos importantes–, los gobiernos kirchneristas habían sido bastante cuidadosos en no avalar expresamente los asesinatos y secuestros cometidos por ese y otros grupos terroristas como medios de acción política, en particular los sucedidos durante el período democrático que fue de Héctor Cámpora a María Estela Martínez de Perón.Al dar por sentado el supuesto carácter de "traidor" de Vandor, Fernández ratificó la condición de la víctima con que los victimarios habían justificado su crimen. Y al adosarle esa condición a Moyano, la lógica implícita en su discurso podría desembocar en la conclusión de que el sindicalista merece un destino parecido, sea real o simbólico.Cruzó otros límites. Si Vandor era un traidor por su "peronismo sin Perón", Fernández da a entender que promover un "peronismo sin Cristina" podría ser una ofensa al verticalismo tan grave, como lo fue la de Vandor hace 43 años. Como si el resto de los políticos peronistas no pudieran aspirar al liderazgo. No sorprende: Daniel Scioli ya sabe que, para pagar los sueldos, tiene que callar su plan de ser presidente.Además, esa voluntad de escriturar el monopolio del PJ ignora que el del PJ es un cauce ancho. Al punto que la UOM –que encabeza la propia CGT oficialista– nunca dejó de reivindicar a Vandor. Es más: hoy exige que Cristina le restituya el manejo del dinero de la salud que Vandor le arrancó a Onganía.

