Andruet ya prepara su salida del Tribunal Superior
Si bien lo hará público en algunos días, Armando Andruet tiene decidido dejar su cargo en el Tribunal Superior de Justicia. "Mi tiempo ya fue", había dicho el jueves Andruet al cerrar su discurso ante los fiscales públicos electorales, que intervinieron en la elección del domingo pasado.La frase había generado varios comentarios y ayer en oficinas próximas a la del vocal del Tribunal Superior daban por hecho su alejamiento. Es más, especulan que se lo comunicará al gobernador electo José Manuel de la Sota, que fue quien lo promovió para ese cargo en su primer mandato.El desgaste provocado por la organización electoral y los problemas que se generaron con el Tribunal Electoral, algunos de los cuales -como el escándalo del escrutinio- casi ponen en riesgo todo el proceso, fueron algunos de los determinantes de la decisión del vocal del Tribunal Superior.Andruet no compartió una serie de decisiones con el Tribunal Electoral, integrado por Marta Vidal, Carlos Azocar y Jorge Namur, como ser que las pruebas de carga de datos se hiciesen a último momento.Andruet no sólo da un paso al costado por el desgaste que él dice haber sufrido en su salud y en su trayectoria académica. En las últimas semanas, el vocal del TSJ se sintió particularmente en soledad en el debate que se instaló en Tribunales, primero en privado y después en público, por el caso del ministro de la Corte Eugenio Zaffaroni y sus viviendas alquiladas para el funcionamiento de prostíbulos.Allegados a Andruet recordaron que fue este vocal quien impulsó la creación del Código de Ética y su aplicación sistemática con sanciones y advertencias para los funcionarios judiciales y magistrados que lo infringen.En ese Código y en su aplicación, Andruet logró establecer como principio que los magistrados no sólo deben tener una conducta ética en lo público, sino, también en lo privado que puede tener trascendencia pública. A raíz de esta posición, el caso Zaffaroni encontró a Andruet del lado de los críticos, mientras que algunos de sus pares eligieron respaldar al ministro. El actual presidente del Tribunal Superior, Domingo Sesín, fue la voz de los que apoyaron a Zaffaroni. Cuando Sesín señaló que lo que le ocurrió al ministro de la Corte "le puede ocurrir a cualquier ciudadano, y un juez de la Corte no deja de ser un ciudadano", Andruet sintió que la construcción ética con la que había contribuido, tambaleaba. Por ese motivo, en la última reunión con los fiscales públicos electorales, el jueves último, enfatizó: "Estamos aprendiendo que la función judicial también se debe cumplir más allá de nuestras oficinas, tribunales y edificios. La judicialidad está en la persona, no en el ámbito público o privado con trascendencia pública en donde ella se encuentra".

