Algunos sindicatos fueron clave para levantar el paro
Un grupo de sindicalistas tuvo un peso determinante para que Moyano desistiera de la huelga y del acto.
Buenos Aires. El riesgo de que quedara expuesta la carencia de un respaldo unánime dentro de la dirigencia de la CGT a las medidas que había anunciado condujo a su secretario general, Hugo Moyano, a dar marcha atrás con el paro y movilización a Plaza de Mayo que había anunciado para ayer. Pesó más en su decisión esa falta de apoyo de sus pares que las gestiones que desde la primera hora y hasta entrada la noche del viernes hizo el Gobierno, en contactos permanentes del ministro de Planificación, Julio De Vido con el propio Moyano, y del titular de Trabajo, Carlos Tomada, con el abogado de la CGT, el diputado Héctor Recalde.Dos fuentes sindicales consultadas por este diario y que pidieron reserva de identidad, dijeron que a la reunión de dos horas y media del Consejo Directivo de la CGT llegó un grupo de sindicalistas con "una posición muy unificada" que hicieron valer en el encuentro: "no es conveniente" el apoyo al paro llamado por Moyano contra la supuesta ofensiva judicial y mediática en su contra. El encargado de trasmitirle por teléfono esa posición fue el jefe sindical de la construcción, Gerardo Martínez, un dirigente por el cual –según fuentes de la Rosada–, la presidenta Cristina Fernández tiene particular consideración. Hasta se habló el año pasado, en vida de Néstor Kirchner, que la jefa de Estado quería promoverlo para contrapesar el poder de Moyano. La posición, que sin estridencias se hizo valer en la reunión de los alrededor de 90 participantes del Consejo, la sostuvieron también otros sindicalistas oficialistas no moyanistas: Antonio Caló (metalúrgicos), Ricardo Pignanelli (mecánicos; el titular del Smata, Mario "Paco" Manrique, estuvo ausente por problemas de salud), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y Roberto Fernández (colectiveros de la UTA). Si Moyano quiere el apoyo de la CGT ante la "ofensiva judicial-mediática", que levante el paro, fueron, palabras más, palabras menos, las que usó aquel grupo de sindicalistas para condicionar su respaldo. "La medida jode al Gobierno. No es conveniente", dijo uno de ellos. La postura que "condicionó" el apoyo que finalmente le dio la CGT a Moyano también incluyó un cuestionamiento al acto en Plaza de Mayo. De hacerse, ¿qué diría Moyano?, fue la pregunta. El acto, aunque convocado contra la "ofensiva" judicial y mediática, iba a ser leído como una protesta contra el Gobierno. El malestar de ese grupo se extendía además a la presión de Moyano sobre la Presidenta para ganar posiciones de cara a las elecciones. Dicen en cercanías de esos sindicalistas que el lanzamiento del nombre de Recalde como vice de la fórmula que encabezaría Cristina Fernández, escondía el principal objetivo del jefe de la CGT: ubicar al diputado y sindicalista Omar Plaini (canillitas) en la candidatura a vicegobernador bonaerense que tendría a Daniel Scioli por la reelección. Las próximas semanas serán clave para determinar si esas diferencias dentro de la CGT se extienden a otros asuntos en discusión. Por un lado, las paritarias, que encontraría al Gobierno y a Moyano posicionados en topes de aumento distintos. Y, por otro, el aumento del mínimo no imponible de Ganancias sobre el que la CGT, que lo tratará este mes, aguarda una decisión gubernamental que se demora. Moyano, por otra parte, tendrá que esperar para darle pelea a su archirrival Armando Cavalieri por la conducción del sindicato de empleados de comercio. La Cámara de Apelaciones en lo Laboral hizo lugar ayer al pedido de suspensión presentado por la lista opositora moyanista de Oscar Nieva ante la falta de padrones actualizados (votan unos 60 mil afiliados). En vez de mañana, la elección se hará en 30 días.

