Alfonsín destacó el rol de la UCR como oposición
No hubo banderasni bombos en el comité del radicalismo. Alfonsín dijo que sigue el proceso de recuperación partidaria.
Buenos Aires. Ricardo Alfonsín llegó a las 20.30, media hora más tarde de lo anunciado por su vocero, entró sonriente a la sede del Comité Nacional de la UCR (a una cuadra del Congreso Nacional), donde unos 50 correligionarios lo esperaron coreando su nombre. Rápido subió al escenario preparado, acompañado por el economista peronista, Javier González Fraga, su compañero de fórmula. Sin perder la sonrisa, primero felicitó a la presidenta y Amado Boudou. También felicitó a los militantes radicales y dijo que continuaba el proceso de recuperación partidaria. "En 2007 no pudimos llevar de candidato a presidente a un hombre del radicalismo (en alusión a Roberto Lavagna)", argumentó. Le agradeció a González Fraga (quien le devolvió luego la gentileza) y no mucho más. Nadie allí estaba para algo más. Para las primarias, el radicalismo había alquilado un hotel cinco estrellas para su comando electoral. Ayer, se refugió en la sede partidaria. No hubo banderas, ni bombos, ni papel picado. Tampoco hubo un desfile de dirigentes notables. Gerardo Morales, jefe de los senadores radicales, se quedó en Jujuy. Ernesto Sanz, presidente del partido, en su provincia, Mendoza. Julio Cobos, otro radical encumbrado ausente.Cerca de las 19.30, Miguel Bazze, dirigente de la mesa chica de Alfonsín, fue el primero en hablar con la prensa: "Estamos absolutamente convencidos que estamos en segundo lugar", dijo sin aportar datos. "Esto parece un velorio", le apuntó una periodista. "No, estamos muy contentos", le replicó Bazze, algo molesto. Alfonsín ya le había gruñido a otro periodista en Chascomús, al votar por la mañana. Esa vez se le había preguntado porqué no había hecho campaña en su ciudad natal.Marcelo Stubrin, Ricardo Gil Lavedra, Carlos Más Velez (JR) y Willy Hoertz (operador político de Alfonsín), fueron de los pocos dirigentes conocidos que pasaron por la sede. "Es notable la diferencia que sacó la Presidenta", reconoció Gil Lavedra.Alfonsín destacó los 2,5 millones de votos obtenidos. En 2007, la UCR consiguió un millón más. Un grupo de dirigentes radicales buscaba ver el vaso medio lleno y no medio vacío: "Tenemos 42 diputados, y vamos a quedar en ese número (se esperaba que el ex fiscal Manuel Garrido logre una banca por la Capital Federal)", sacaba cuentas uno de ellos. Alfonsín, en su corto discurso, afirmó que la UCR "sigue siendo el principal partido de la oposición". A la UCR sólo le quedó una gobernación, Corrientes.La alianza bonaerense con Francisco de Narváez, la incorporación de González Fraga, no dieron el resultado esperado. Ambas movidas fueron impulsadas por Alfonsín. "Pedro Sanz y Cobos le dieron el visto bueno, eh", aclaró una colaboradora del senador Morales.Con una platea escuálida de militantes, Alfonsín dijo confiar en que el segundo puesto sería del radicalismo. "No creo en los hombres providenciales; queremos fortalecer el sistema de partidos", afirmó, siempre con una sonrisa, lejos del gesto serio con que se mostró en los spots de campaña. Antes de las 21, el candidato ya se había ido. De fondo seguía sonando una curiosa versión punk-rock de la marcha radical.

