"Un aumento salarial de dos dígitos deja afuera a las Pyme"
Argentina ha dejado de ser una economía donde las empresas pueden ser competitivas gracias a los costos bajos.
Argentina ha dejado de ser una economía donde las empresas pueden ser competitivas gracias a los costos bajos. Hace falta crear condiciones para que las empresas inviertan en incorporar tecnología que mejoren su capacidad productiva y que ayuden a sostener la mejor calificación que tiene el trabajador argentino frente a otros trabajadores de la región. Así lo destaca Dante Sica, director de Abeceb.com, quien disertó ayer en el Tercer Coloquio Industrial en el panel Economía y Competitividad.
Para el economista, el verdadero problema que afecta a las empresas es la inflación. En este marco, los aumentos salariales que esta provoca quita competitividad a las pequeñas y medianas empresas (Pyme), donde la incidencia de la masa salarial en el precio de sus productos supera el 30 por ciento. "Argentina no es un país se salarios bajos. Un aumento de dos dígitos deja fuera a las Pyme frente a otros países", explica Sica.
Ante esto, explica, la única salida que tienen las empresas es invertir en "capacidad tecnológica" para reducir el impacto que tiene el costo salarial y mejorar la productividad.
Parte de esa productividad, explica Sica, está basada en que la calificación del trabajador argentino es mayor a la que tienen sus pares de Brasil y Chile, una diferencia "que las empresas argentinas tienen que apostar a mantener".
El problema es que la actual coyuntura no invita a invertir, por lo que la mayoría de las empresas apuesta a producir utilizando al máximo su capacidad instalada y sus planteles de trabajadores.
-¿Y eso cómo se logra?
-Los empresarios invierten si confían en que habrá una demanda sostenida en el tiempo. El ciclo económico de por sí es incierto. Pero cuanto más incierto se hace, menos se invierte. El Gobierno debe generar un entorno favorable para que el empresario esté dispuesto a arriesgar.
-¿Esto está sucediendo?
No. el problema es que esto no está sucediendo. Entre 1999 y 2009, la inversión en capital no reproductivo aumentó 41 por ciento y en capital reproductivo (que mejora la productividad) sólo se elevó 10,3 por ciento.

