La suba del precio de la hacienda no se trasladó en su totalidad a la góndola
El aumento en la cotización del novillo no se reflejó en el valor de los cortes en el mostrador. Carniceros y frigoríficos absorbieron parte del costo, pero advierten que no tienen más margen. Temor en la cadena de pagos.
Más allá de estar alcanzada en los papeles por el acuerdo de precios anunciado por el Gobierno, la carne vacuna tiene sus propias razones para mantener sin grandes cambios los valores en góndola. La baja que muestra el consumo es el principal condicionante con el que se encuentran los carniceros para trasladar al mostrador el alza que exhibió la cotización de la hacienda en lo que va del año. Desde el sector minorista aseguran que la pérdida del poder adquisitivo del salario, producto de la inflación, es lo que evita que aumenten los precios al consumidor de los cortes vacunos.En lo que va del año, la cotización de la hacienda en pie ha mostrado ajustes de precios. En algunas categorías –novillitos y vaquillonas–, las actualizaciones rondaron 10 por ciento y eso les permitió recuperar el valor que mostraban hace 12 meses.Los analistas aseguran que el incremento se debió a una menor disponibilidad de animales, en especial de aquellos de menor peso que son los preferidos por la demanda doméstica. Al límite. Con un consumo que se muestra deprimido, el margen de la cadena para trasladar los mayores costos es mínimo. Salvo cortes puntuales y en algunas zonas con mayor poder adquisitivo, cualquier ajuste en los valores minoristas representa para el carnicero reducir aún más la cantidad de kilos vendidos. Durante el año pasado, el consumo nacional se ubicó en 58,7 kilos por habitante, 14,5 por ciento menos que el máximo registrado en 2007.El escenario de costos crecientes podría seguir en los próximos meses. En el mercado sostienen que el faltante de hacienda terminada se extendería hasta junio, con lo que se mantendría vigente la presión sobre el precio de la carne. Los frigoríficos y carniceros están atentos a esta evolución. En el sector aseguran que otro aumento generalizado en el precio de la hacienda podría poner en peligro la cadena de pagos entre ganaderos, abastecedores y comercios minoristas. "Podría derivar en moras y problemas de pago entre los eslabones", advierten los integrantes de la cadena.Las expectativas para una recuperación en el consumo están puestas para los meses de abril y mayo, cuando las paritarias salariales inyecten más dinero a la economía. Con una exportación que cerró el año pasado con el desempeño más bajo de los últimos ocho años, el mercado interno acapara la mayor oferta de carne vacuna. Además de la intervención que pesa sobre el comercio exterior, que obliga a los frigoríficos a colocar a precio popular un kilo de carne en el mercado interno por cada 3,5 que se vende al exterior, la retención del 15 por ciento le quita rentabilidad y competitividad al negocio. En la industria aseguran que hoy resulta más rentable colocar una media res de 90 kilos en el mercado interno, a un valor 24 pesos el kilo mayorista, que enviar una tonelada a un valor de cinco mil dólares con un tipo de cambio de 4,25 pesos, luego de haber deducido el impacto de las retenciones. Según datos del sector, durante 2012 la participación del consumo interno alcanzó 93,1 por ciento del total de la oferta. En 2005, el año previo al inicio de las medidas regulatorias en el comercio de carne, la demanda doméstica se quedaba con el 76,3 por ciento de la producción de carne.
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