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Sin asado para acompañar una buena noticia

La apertura del mercado chino para la carne vacuna argentina se hizo esperar durante muchos años, en los que la aftosa fue una razón de peso. Alejandro Rollán.

06 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Sin asado para acompañar una buena noticia

La apertura del mercado chino para la carne vacuna argentina se hizo esperar durante muchos años, en los que la aftosa fue una razón de peso. El acuerdo sanitario que ambos gobiernos impulsan les permitirá a los cortes bovinos ingresar en la mayor economía del mundo. Hasta el momento, la presencia del producto argentino en la demanda china se hacía a través de Hong Kong y Vietnam, las puerta de ingreso para los embarques de librillo (uno de los estómagos de la vaca), garrón, tendón y brazuelo. Desde Córdoba, el frigorífico Logros, ubicado en Río Segundo, es proveedor de estos cortes a los dos mercados asiáticos, a un ritmo de un contenedor por semana. Actualmente, los importadores de Hong Kong pagan 3.700 dólares la tonelada. A partir del flamante convenio, estas menudencias y vísceras ingresaran directamente a China a un valor de 4.200 dólares.Pero el gran negocio con China está en los cortes enfriados de alta calidad, similares a los que compra Europa a través de la cuota Hilton, a un valor de 15 mil dólares la tonelada. Su potencial demanda está en las cadenas de hoteles y en un número de habitantes millonarios, que las estadísticas se encargan de ubicar en alrededor de 100 millones de personas. China produce entre seis y siete millones de toneladas de carne bovina, un volumen similar al de Brasil (primer exportador mundial) y el doble de Argentina. Con una población 1.400 millones de personas, el consumo por habitante está en cinco kilos al año, pero con tendencia en crecimiento, según pronostican los analistas.Más allá de estas potencialidades, el avance del acuerdo no tendrá efectos inmediatos. Brasil firmó hace varios meses un convenio similar y aún no pudo hacer un solo embarque, por dificultades en los permisos de los importadores. Pero hoy Argentina tiene un problema adicional: no tiene carne. La intervención oficial sobre el negocio hizo que los indicadores de producción, cantidad de hacienda, faena, consumo y comercio exterior retrocedieran a los valores de hace 10 años. Habrá que esperar al menos tres años para recuperar algo de terreno. Mientras tanto, no hay carne para acompañar una buena noticia.