Otra vez los PIIGS
Frente a problemas similares, la política económica de la zona euro responde en forma opuesta a la de Estados Unidos. Marina Dal Poggetto.
Frente a problemas similares, la política económica de la zona euro responde en forma opuesta a la de Estados Unidos. Desde el lado monetario, mientras la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) anunció una nueva ronda de compra de bonos del Tesoropara minimizar el riesgo de deflación, el Banco Central Europeo (BCE) ensaya una suerte de neutralidad monetaria. De hecho, el mecanismo financiero implementado para mitigar el riesgo sistémico generado a mediados de mayo por la crisis griega implicó el uso de avales emitidos por los gobiernos, con el objetivo colocar deuda que permita "rolar" (circular) los vencimientos de los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), sin generar un aumento en la hoja de Balance del BCE. En cuanto a la política fiscal, mientras Estados Unidos no retira los estímulos fiscales, Europa anuncia planes de austeridad fiscal que equivalen al 3 por ciento del PBI de la zona euro, buscando estabilizar los mercados de deuda soberana y asegurar el acceso a las líneas de financiamiento del Fondo de Estabilidad Europeo.A pesar de este comportamiento prudencial en lo fiscal de Europa, los mercados vuelven a poner en la mira de la incertidumbre la sostenibilidad de la deuda soberana de los PIIGS. Esto se refleja en la fuerte suba de los costos para conseguir fondos y en sus seguros antidefault, que la semana pasada tuvieron un envión adicional poniendo un freno a la recuperación de los mercados y, particularmente, metiendo una presión adicional sobre el euro, que volvió a 1,36 dólares, luego de haber tocado 1,42 dólares apenas unas semanas atrás, cuando la FED le puso un número al anuncio de inyección monetaria. ¿Por qué los mercados desconfían sistemáticamente de la solvencia de los PIIGS?Sin la herramienta cambiaria, la única salida en esta coyuntura consiste en recurrir a la deflación de precios y salarios para estimular las exportaciones, con el consecuente impacto sobre los balances de las empresas, los bancos y las familias. La historia nos indica que el ajuste fiscal vía la deflación de precios en un contexto de gasto privado anémico sólo genera una inconsistencia macroeconómica por sus peligrosos efectos colaterales (recaída del nivel de actividad, amenazadeflacionaria y descontento social) agudizando, paradójicamente,el rojo de las cuentas públicas.El temor es que una vez más sea la "prudencia" del BCE la que termine frenando la recuperación en Estados Unidos vía el impacto sobre los mercados. Lo que queda claro es que más tarde o más temprano, el "riesgo sistémico" termina matando al "riesgo moral", aunque los costos pueden ser muy superiores si se demora en el tiempo.

