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Lo importante son los precios

Tres postales muestran el impacto de la inflación en la vida cotidiana y la falta de fondos en las arcas públicas. Juan Turello.

04 de diciembre de 2011 a las 12:02 a. m.
Lo importante son los precios

Tres postales que anticipan lo importante en temas económicos para el próximo mandato presidencial, más allá de lo superlativo que es el hecho que la democracia viva el sábado venidero el inicio del séptimo mandato presidencial, a casi 30 años de la recuperación de la democracia en 1983. Una: "Yo no puedo financiar una venta a 30, 60 ó 90 días; las tarjetas sí porque cobran un interés de entre 50 y 60 por ciento. A mí, las fábricas me están 'cargando' un cinco por ciento mensual promedio". Con estas palabras, el jefe de uno de los corralones más importantes de Córdoba reflejaba –con cierta dosis de dramatismo–, lo que viven los comerciantes a la hora de vender y reponer la mercadería. "Creo que todos vamos a tener un buen cierre, pero no puedo vivir con la inflación metida dentro del negocio", concluyó ante La Voz del Interior. Dos: "Acabo de hablar con un ministro provincial, me deben 500 mil pesos para el municipio, y no me dieron nada. 'Estamos rascando la olla para pagar los sueldos y el aguinaldo', me dijo. No sé que hacer para que mi sucesor no reciba esta herencia". El intendente saliente de uno de los municipios considerados "ricos", por su inserción en una de las zonas tambero-agrícolas de más potencial del este cordobés, reflejaba la angustia que supone no poder pagar todas las deudas del municipio. En muchos casos, las intendencias quedaron con las arcas vacías en función de los aumentos salariales que se llevó el personal y por las obras públicas que lanzaron en la campaña electoral. Parte de esos emprendimientos debe financiarlos la Provincia, pero ahora aduce que no tiene recursos para pagarlos. Tres: Un constructor de obra pública se lamentaba sobre la falta de pago de los certificados. "La Nación me debe seis millones y la Provincia, 1,5 millón. En ninguna parte consigo un peso. ¿Qué pretenden, que me presente en convocatoria de acreedores porque no les puedo pagar a mis proveedores?", se lamentaba el empresario.Las tres postales tienen un denominador común: la suba generalizada de los precios de los bienes y servicios en la economía, es lo que técnicamente se llama "inflación". Esa palabra sólo figuró cuatro veces en los discursos oficiales de la presidenta Cristina Kirchner durante su primer mandato. La usó en promedio una vez por año. En 2001, la pronunció ante el calificado auditorio de la Conferencia Industrial. Allí, le pidió trabajar en "sintonía fina" para corregir las distorsiones en materia de dólar, precios, subsidios e inversiones. Tras su reconocimiento, los ministros Amado Boudou y Julio De Vido prácticamente dijeron que la inflación no existe y que la suba de precios siempre fue un tema de atención por parte de este gobierno. La estrategia es minimizar lo que todo el mundo percibe en el bolsillo, pero que no debe estar en el discurso público. De hecho, el todoterreno Guillermo Moreno sorprendió proponiendo una mesa para las fiestas que sólo costaría 100 pesos para cuatro personas. Lo increíble no tiene límites. ¿Nominalidad? La gestión kirchnerista pretende bajar paulatinamente los principales indicadores de la economía –precios, salarios, gasto público, la política cambiaria y la emisión monetaria– a un rango de entre 18 y 20 por ciento. Los gastos del Estado y la expansión del dinero en la calle (circulante) duplican en la actualidad el objetivo trazado para 2012. Para bajar las erogaciones, el kirchnerismo imaginó reducir en unos 20 mil millones de pesos los subsidios a los servicios públicos, que tienen un presupuesto de 75.200 millones para el año próximo. El ajuste en la factura de gas, por caso, será de entre el 34 y 248 por ciento, admiten los analistas de las compañías prestadoras. Es que, además de la eliminación de los subsidios, será necesario pagar el incremento dispuesto en el cargo para la importación de gas, que alcanzará tanto a los pequeños como grandes consumidores. La CGT, a través del ahora "enemigo" Hugo Moyano, ha dicho que "no habrá ni piso ni techo" en las paritarias. El ajuste en los servicios y el aumento en los impuestos provinciales y municipales le darán fundamentos para rechazar el 18 por ciento. Si no baja la "nominalidad", como le gusta llamar el Gobierno al ajuste inevitable, la carrera entre precios, salarios y dólar no tendrá un final feliz.

Datos

248%. El ajuste en los servicios y el aumento en los impuestos provinciales y municipales le darán fundamentos a la CGT para rechazar el techo del 18 por ciento que pretende el Gobierno en las paritarias.