Jumalá, una Pyme tradicional, entre la continuidad o el cierre
La Justicia decidirá en días más si acepta la propuesta de inversores para comprar la empresa de Río Cuarto. El gremio apunta a mantener los 40 puestos de trabajo.
El destino de una tradicional Pyme alimentaria del interior, que atraviesa por un largo proceso concursal, entró en un período de decisiones judiciales para determinar si se da continuidad operativa a la firma o se procede a la liquidación de sus bienes para afrontar el abultado pasivo que presenta. El caso involucra a Jumalá SA, una procesadora de café, especias e infusiones de Río Cuarto cuya marca es muy reconocida por su larga permanencia en el mercado nacional.Para el lunes, el juez de Primera Instancia y Tercera Nominación en lo Civil y Comercial, Rolando Oscar Guadagna, que entiende en el proceso, convocó a una nueva audiencia con 40 trabajadores nucleados en el Sindicato de la Alimentación a fin de evaluar la propuesta de un grupo de inversores.Otra alternativa, que se maneja todavía en un carril no formal, pasa por la conformación de una cooperativa de trabajo. Esa posibilidad permitiría aprovechar el conocimiento que los operarios poseen sobre la producción, aunque chocaría con la necesidad de conseguir capital de trabajo para adquirir materia prima.Tres inversores locales, Martín Bonadeo, Ricardo Montivero y Marcelo Jonneret, entregaron al juez una propuesta para adquirir la empresa en un millón de pesos, monto que incluiría a la firma Sao Paulo, titular de los bienes inmuebles de Jumalá SA. La propuesta contiene una promesa de inversión de seis millones de pesos extras para compra de materia prima a lo largo de un año y medio. Por qué pasó. Si bien el desesperante estado en el que se encuentra Jumalá deviene del cruce de una serie de factores, los dos principales serían desacuerdos societarios producidos en la última década y también la política de precios máximos aplicada por el Gobierno nacional a partir de 2007. Como suele ocurrir con algunas Pyme familiares, el número de accionistas creció con el paso de los años y terminó en una cerrada disputa por la conducción de la empresa fundada medio siglo atrás por Junquera, Marengo y Lasheras, de cuyas iniciales proviene el nombre de la alimentaria.A los problemas propios, se agregó desde 2007 la controvertida política de fijación de precios máximos realizada por la Nación, estrategia que no alcanzó en forma directa a Jumalá, sino a los principales jugadores del mercado del café, producto que representa la mitad de las ventas de la firma.Desde esa órbita, se les pusieron precios máximos a los productos masivos de La Virginia y Cabrales, un límite que comenzó a ahogar a Jumalá, sin espaldas financieras, frente a la suba de costos internos como consecuencia de la inflación. Fue el golpe de gracia.Para el sector sindical, el principal objetivo pasa por preservar las 40 fuentes laborales (en su mejor época Jumalá llegó a tener 100 empleados), lo que podría conseguirse si Jumalá recupera los mercados donde es vastamente conocida, incluso en algunos del exterior.El lunes, el juez Guadagna tiene previsto presentar los potenciales inversores a los delegados sindicales. Julio Porcel de Peralta, abogado de los empresarios, remarcó a La Voz del Interior la experiencia que posee el magistrado en procedimientos de crisis.Más información- 57% de los comercios ve caída de ventas- "Queremos cuidar la industria nacional"

