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Inflación emergente

La mayoría de los emergentes, salvo Argentina y Venezuela, está tomando medidas monetarias para frenar la incipiente aceleración del ritmo de aumento de los precios. Federico Furiase.

17 de abril de 2011 a las 12:02 a. m.
Federico Furiase (Analista del Estudio Bein y Asociados)
Inflación emergente

En su último Panorama Económico Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó sobre el recalentamiento (utilización plena de los recursos productivos con presiones inflacionarias) como uno de los principales riesgos de los emergentes. Para evitar un aterrizaje forzoso, sugiere restringir la política monetaria vía suba de tasas de interés, para encarecer el costo del financiamiento de consumo e inversión, y moderar presiones inflacionarias. Aunque el crecimiento rápido del mundo en desarrollo es uno de los ingredientes estructurales (de largo plazo) de la inercia inflacionaria actual (sobre todo en China e India), es el escenario coyuntural (fuerte inyección de dólares de la Reserva Federal y restricciones de oferta puntuales) el que permitió la explosión de los precios de las materias primas, que empieza a trasladarse a la dinámica de la inflación mundial. En este contexto, la regla en buena parte de las economías en desarrollo ha consistido en un mix para frenar el ingreso de capitales especulativos que fortalecen la moneda doméstica y el parate de la política monetaria vía suba de las tasas. Aquí el objetivo es evitar el traspaso de la inflación de materias primas al mundo de las expectativas inflacionarias por un proceso de espiralización precio salarios.Si miramos, los casos más importantes, en Brasil, donde la inflación anualizada del primer trimestre escaló al 10 por ciento, la autoridad monetaria aumentó la tasa de 10,75 a 11,25 por ciento. En Chile, la inflación orilla el 3,4 por ciento pero la dinámica de los precios se acelera en el margen por el impulso de la energía y los alimentos. El Banco Central elevó la tasa de interés de 0,5 en mayo de 2010 al 4,5 por ciento actual. En sintonía con sus vecinos, la política monetaria de Colombia también ajusta la canilla de la liquidez. Más allá de nuestro continente, en China, donde la inflación anualizada del primer trimestre también llega al 10 por ciento, los hacedores de política siguen restringiendo la creación del crédito bancario al combinar subas de tasas para contener el aumento de los precios. Está claro que en estas economías la estabilidad de precios es un objetivo independiente de los incentivos políticos del gobierno de turno. En este universo de países emergentes, la política monetaria de Argentina y Venezuela confirman la excepción de la regla. En nuestro caso, la estrategia de sostener el precio del dólar en un mundo donde el billete verde se desploma, hace ruido en un contexto macro donde el Gobierno mantiene el pie en el acelerador tanto en el frente fiscal como en el monetario. Sólo recordemos que la estabilidad de precios es una condición necesaria para diseñar proyectos de inversión de mediano y largo plazo y, por ende, para transitar la senda del crecimiento económico sustentable. Amén de que el ritmo actual al que gira la rueda de los precios y salarios no es consistente con la estrategia cambiaria y de tarifas congeladas a mediano plazo.