Finanzas de Córdoba sin aportes nacionales
La situación fiscal provincial obliga a tomar decisiones. Marcelo Capello.
En 2010, la mejora en la economía local e internacional y la mayor prudencia fiscal generaron un ejercicio fiscal extraordinario para la provincia: los ingresos subieron más que las erogaciones, se aprobó el plan de desendeudamiento provincial (la Nación compensó acreencias con la provincia a cambio de ATN no repartidos), se volvió a emitir deuda voluntaria en los mercados internacionales y la Anses cumplió con sus envíos mensuales a la Caja de Jubilaciones local. Así, ese año se recuperó el superávit financiero en la administración general (89 millones de pesos, después de pagar servicios de Acif), la obra pública fue récord en más de una década (2,2 por ciento del PBG) y si bien la deuda nominal aumentó alrededor de mil millones de pesos, bajó en términos del PBG (del 13,1 a 11,5 por ciento). Y como no fue posible gastar todo, quedaron excedentes. ¿Qué cambió durante 2011? El gasto primario subió igual que los ingresos (33 por ciento, con gasto salarial subiendo 40 por ciento), las complicaciones financieras internacionales restringieron el acceso al endeudamiento, y la Anses dejó de cumplir con sus envíos a la Caja de Jubilaciones (tampoco llegaron fondos nacionales comprometidos para obra pública). Así, el superávit financiero se mantuvo cercano a cero (61 millones de pesos, después de servicios Acif), los excedentes del endeudamiento del ejercicio anterior permitieron financiar una obra pública que fue nuevo récord (2,4 por ciento del PBG), y la deuda nominal subió cerca de 1.200 millones de pesos, pero la relación deuda/PBG volvió a bajar (10 por ciento).En la segunda mitad de 2011, cuando se confirmaba que no llegaban los fondos de Anses, las autoridades provinciales deben haber enfrentado la siguiente disyuntiva: Completar el plan de obras que se habían trazado a riesgo de aumentar la deuda flotante (gasto devengado pero no pagado a fin de ejercicio) o disminuir fuerte el ritmo de ejecución de la obra pública y utilizar parte de los recursos del endeudamiento pasado para cubrir el bache financiero causado por el incumplimiento de la Anses con la Caja. Se eligió el primer camino, y así al cierre del ejercicio 2011 la deuda flotante (excluida la salarial y por coparticipación a municipios) resultó de 1.123 millones de pesos, no muy diferente al monto del incumplimiento de Anses con la provincia ese mismo año (1.040 millones de pesos).Este año, no sólo no se firmó un nuevo convenio con Anses, sino que la provincia tampoco recibió lo adeudado de 2011. A ello se sumó que los recursos tributarios propios y los transferidos por la Nación crecen en el primer trimestre menos que en 2011 (29,5 versus 37,3 por ciento), por la ralentización económica en ciernes. Queda la duda si las erogaciones provinciales crecerán a menor ritmo, como aseguran las autoridades. Por lo pronto, el gasto salarial subiría 26 por ciento.¿Qué escenarios fiscales se desprenden para el resto del ejercicio? Si existe convenio con Anses, con el ingreso de la acreencia por 2011 se solucionaría el problema de la deuda flotante, y los pagos mensuales regulares del organismo nacional permitirían equilibrar las finanzas del año, aun ejecutando una obra pública 25 por ciento mayor a la del año previo. Si existe nuevo convenio, pero no se regulariza la deuda de Anses, para bajar la deuda flotante provincial probablemente se deba recurrir a nuevas emisiones de deuda, en un mercado complicado luego de la expropiación de YPF.Si no existe convenio con Anses para 2012 y por ende tampoco ingresan los recursos que debían haberse recibido en 2011, el gasto provincial deberá aumentar varios puntos menos que los ingresos, esquema en que la obra pública recibiría un fuerte cimbronazo, ejecutándose básicamente lo que obliga el Fondo Federal Solidario (además de lo que pueda obtenerse por la vía del financiamiento de organismos internacionales). Así y todo, el cierre financiero del año y la reducción de la deuda flotante quedarían supeditados a la obtención de financiamiento adicional en los mercados. Además, sin arreglo a largo plazo con Anses se debiera pensar en reformas al sistema local de pensiones que reduzcan su desequilibrio a niveles sustentables en el tiempo.
*Presidente del Ieral, Fundación Mediterránea

