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¿Los empresarios dejaron las llaves en la bolsita?

Hay una historia que involucra al secretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, que ya es un mito entre empresarios. Walter Giannoni.

30 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
¿Los empresarios dejaron las llaves en la bolsita?

Hay una historia que involucra al secretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, que ya es un mito entre empresarios. A mediados de febrero, el funcionario convocó a las 280 empresas que, según su criterio, componen el grueso del comercio exterior. Les dijo que, con la entrada en vigencia de las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI), debían compensar cada dólar de importación con un dólar de exportación. El criterio es reiterado por Moreno en cada reunión con quienes le van a pedir alguna excepción a la regla. Ni las industrias con insumos parados en la frontera y planteles de cientos de operarios se salvan. "Ese no es mi problema, mi problema es que traigan los dólares que van a usar", les dice, y los manda con sus penurias a la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri. Ante el malestar de algunos ejecutivos, Moreno respondió que quienes no estuvieran de acuerdo podían dejarle a su secretaria las llaves de las empresas porque él se ocuparía de administrarlas. Esa posibilidad, que a primera vista parece muy alejada de un clima favorable de negocios, no es tan ajena a la realidad, según un cada vez mayor grupo de empresarios cordobeses.Algunos lo expresaron arriba del escenario durante el 5º Pre Congreso en Córdoba del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (Iaef) y otros lo convalidaron abajo, en conversaciones informales e incluso en encuestas como la realizada por la consultora Deloitte o sondeos como el publicado ayer por La Voz del Interior.El clima en ese nivel es francamente negativo. E influyen variables clave para los empresarios. Por ejemplo: Importaciones. Ninguna empresa puede decidir por sí qué traer del exterior. Las DJAI son una "lotería". Precios. Casi ninguna compañía puede fijar precios libremente. Necesitan un permiso de Moreno (alimentarias y materias primas) o deben guiarse por el valor que Moreno le impone al principal jugador del mercado. Las Pyme son las que más pierden porque quedan atrapadas entre la suba de costos y el techo del líder. Mercado. Por el cruce de las dos variables anteriores, no hay pautas para moverse. Las decisiones se toman por semana, con escasa planificación y mucho cortoplacismo. Pero, además, ya se advierte un freno claro en el nivel de actividad con estimaciones de crecimiento bajas: dos por ciento. Situación laboral. Por una parte, las empresas dicen que pueden controlar hasta cierto punto la variable salarial en la paritaria, pero en los convenios del otro lado de la mesa no están solo los dirigentes sindicales sino también el Gobierno. "Ejemplo, la UOM: negoció 24 por ciento pero con los no remunerativos el ajuste real para el año es del 34", se quejó un ejecutivo. Por otro lado, los empresarios advierten un fuerte deterioro del clima laboral. En casos, el ausentismo llega al 14 por ciento. Energía. La posibilidad de una mayor emisión monetaria enturbia el análisis y las decisiones. Rentabilidad. La combinación de todas las variables hace muy difícil prever cómo cerrarán los balances. Es decir, aunque en los hechos ningún empresario le dejó la llave de su empresa a Moreno (salvo Repsol, a la que se la sacaron por la fuerza), la realidad indica que la situación no está alejada de la realidad.