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El dilema europeo

El Banco Central Europeo decidió reducir en un cuarto de punto la tasa de interés de referencia de 0,75 por ciento a 0,50 frente al escenario de aumento del desempleo y desaceleración de la inflación, a 12,1 por ciento y 1,2 por ciento, respectivamente. Marina Dal Poggetto.

05 de mayo de 2013 a las 12:03 a. m.
Marina Dal Poggetto*
El dilema europeo

El pasado jueves, el Banco Central Europeo decidió reducir en un cuarto de punto la tasa de interés de referencia de 0,75 por ciento a 0,50 frente al escenario de aumento del desempleo y desaceleración de la inflación, a 12,1 por ciento y 1,2 por ciento, respectivamente. El objetivo, por cierto, consiste en abaratar el costo de fondeo de los bancos para que estos en una segunda vuelta tengan un mayor incentivo para financiar el consumo y la inversión de los agentes privados. Al tiempo que podría ayudar a debilitar el euro frente al dólar. Si bien es un avance en el demorado proceso de intervención del Banco Central Europeo para atacar los coletazos de la crisis, este cambio no alcanza para impulsar a las economías de la periferia europea que necesitan un euro mucho más debilitado y una política monetaria bastante más activa en inyectar liquidez a los bancos para contrarrestar el efecto contractivo asociado al ajuste fiscal y al desendeudamiento de hogares y bancos. Esta estrategia entra en conflicto con los objetivos de la política europea dirigida por la espada de Damocles de una Alemania que ha priorizado la estabilidad de precios frente al aumento del desempleo y que sigue anteponiendo la lógica del riesgo moral (ajuste fiscal) frente al riesgo sistémico como condición necesaria para acceder al prestamista de última instancia. En este contexto, mientras Alemania logró superar los niveles pre crisis de 2008, las economías de la periferia Europea muestran caídas que alcanzan el siete por ciento en el caso de España e Italia, y 23 en el caso de Grecia. Con tasas de desempleo que superan el 25 por ciento en España y Grecia -más del 50 por ciento en el tramo de los jóvenes-. Equilibrio que en algún punto se volvió en contra de la propia Alemania, con un crecimiento que pasó de tres por ciento en 2011 a uno por ciento en 2012 y 0,5 por ciento proyectado para este año, como contrapartida de la menor demanda de las economías de la periferia europea que se encuentran en zona de recesión.Evidentemente, la baja de tasas del Banco Central Europeo se queda a mitad de camino en una Zona Euro que sigue atrapada en el dilema de una unión monetaria de países con estructuras y culturas muy diferentes. La opción de mutualizar las nuevas emisiones de deuda (i.e. emitir bonos europeos) es descartada desde el vamos por una política alemana que no quiere seguir convalidando un esquema en el que el contribuyente alemán siga financiando la resaca de la periferia europea. Sin embargo, si Alemania no modera la restricción del ajuste fiscal sobre la periferia, estos países seguirán aumentando el tamaño de sus deudas en relación a sus economías. Trayectoria que, de todas formas, volverá a forzar una salida transitoria vía un rescate financiado por Alemania, si es que se pretende evitar un escenario con disrupción financiera. Los tiempos no son infinitos y las elecciones alemanas se acercan. Veremos cómo sigue.

*Directora y economista de Estudio Bein & Asociados.