El corazón votó por CFK; el bolsillo, por el dólar
El rotundo triunfo en las urnas no logró sepultar la creencia en que "algo va a pasar" con el verde billete. Juan Turello.
La vuelta a la democracia cumple hoy 28 años en la Argentina, luego de la trágica noche de la dictadura militar, que se vio obligada a dejar el poder en 1983. Desde aquella elección, que consagró a Raúl Alfonsín, nadie había logrado tantos votos como Cristina Kirchner el domingo anterior. Ni siquiera Juan Perón en 1973, cuando ganó con el apoyo del 62 por ciento de la población. El 54 por ciento de Cristina Kirchner es superior porque, claro está, aumentó el número de electores. Casi 11,6 millones de votos significan un respaldo notable a la gestión de la Presidenta, que desde el 10 de diciembre tendrá el control de ambas cámaras del Congreso y el apoyo de casi todos los gobernadores a su proyecto político. Pero hay algo que escapa al control de semejante poder político y no es otra cosa que la economía, que tiene sus propios principios. Estos no pueden ser dominados ni distorsionados por la política, por más que le pese a Cristina Kirchner y a sus seguidores, históricos o nuevos en la adoración del "modelo". Para muestra basta un botón: el dólar escapó a cualquier control o resolución en los días que siguieron al inédito plebiscito en las urnas. Para decirlo en palabras simples: a Cristina la votaron con el corazón, pero el bolsillo siguió prefiriendo al dólar a la hora de protegerse de la inflación. Qué hay que entender. Hay cosas profundas e importantes para leer en torno de la mini corrida cambiaria que le costó al Banco Central 770 millones de dólares en la semana que pasó. La primera es que la gente percibe que el dólar "está barato" en relación al resto de los precios de la economía. La moneda norteamericana se incrementó 33,5 por ciento en relación al 30 de octubre de 2007, prácticamente el mismo valor que la inflación oficial desde abril de 2008 (32,91 por ciento), cuando el Indec modificó la fórmula de cálculo. Para las consultoras privadas es el triple. No sólo eso. "Los compradores perciben que los ajustes periódicos del dólar se mantendrán, sin que el Banco Central acuda a una fuerte devaluación", razona Guillermo Acosta, economista jefe de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Un reciente informe de la consultora Melconian & Santángelo estima que la fuga de capitales llegará este año a los 23 mil millones de dólares, similar a la que ocurrió en 2008 después del conflicto del campo, la derrota del oficialismo en las elecciones legislativas, la caída de Lehman Brothers y la estatización de la jubilación privada. Los controles a los "coleros" y en las casas de cambio generan el efecto inverso al objetivo de desalentar la compra minorista de los verdes billetes. Los compradores intuyen que "algo va a pasar" con el dólar, por eso se adoptan controles y medidas contra los operadores mayoristas. De paso, una ironía: lo que no lograron las entidades del campo con el incesante reclamo para que se abrieran las exportaciones de maíz y trigo, lo están logrando los "coleros": el Gobierno decidió vender 400 mil toneladas de trigo para que ingresen más divisas y se pueda atender a una demanda insaciable. El economista Miguel Ángel Broda sostiene que hasta la primera semana de octubre la pérdida de reservas del Banco Central alcanzaba a 7.269 millones de dólares. El ente monetario sólo admitía a esa fecha una sangría de 3.910 millones. La semana pasada reconoció que solicitó un préstamo interbancario de corto plazo (swap en la jerga financiera) a bancos centrales de Europa por 3.000 millones de dólares. Las últimas medidas –liquidación de exportaciones en el país por parte de petroleras y mineras y repatriación obligada de inversiones por parte de aseguradoras– intentan solucionar la fuga por el lado de la oferta, a la espera de que las señales reviertan la tendencia, razonan en el Banco Central. Los críticos de la gestión de Mercedes Marcó del Pont afirman que el principal problema está del lado de la demanda, que expresa la falta de confianza en la política cambiaria, las expectativas de devaluación y el intento por cubrirse de los pequeños ahorristas ante la inflación. Los argentinos están acostumbrados a "cubrirse" con el dólar antes que con los plazos fijos, cuyos rendimientos se acercaron en los últimos días a la inflación real. Sobre el tema de fondo que es la inflación, es reiterativo decirlo, no se anunciaron medidas.

