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Buenas noticias de fin de año

Se requiere urgentemente una estrategia de desarrollo del país. Guillermo Acosta.

12 de diciembre de 2010 a las 12:02 a. m.
Guillermo Acosta (Director IIE de la Bolsa de Comercio de Córdoba)
Buenas noticias de fin de año

La economía argentina, según indicadores privados, acumulaba en octubre un crecimiento interanual del 7,7 por ciento, lo que señala que aun con tasas decrecientes, hay altas chances de cerrar el año en torno al ocho por ciento. Obvio que el Indec va a presentar una cifra superior. Según los datos de JP Morgan, Argentina se posiciona como el país latinoamericano de mayor crecimiento durante 2010, y se cuela así entre uno de los más activos del mundo, como buen emergente que es. Pero la mejora no sólo es económica, también en aspectos sociales el avance fue destacable. En esto, cabe mencionar que la tasa de desempleo cayó a 7,5 por ciento, muy cerca de niveles estructurales; la pobreza cedió algunos puntos y algo mejoró la distribución del ingreso.Por si esto fuera poco, las expectativas para 2011 son promisorias. Una cosecha casi récord (90 millones de toneladas proyectadas), excelentes precios y un importante "efecto derrame" esperado sobre las demás actividades; adicionalmente, un año eleccionario que coincide con gobiernos holgados, en sus tres niveles, por el espectacular aumento de la recaudación, hacen pensar en una gran obra pública, que ya comenzó su aceleración durante los últimos meses de este año. Y con una ayuda no menor, el mundo desarrollado, que con tasas de referencia de 0,25-1 por ciento, hace que los inversores nos comiencen a ver con cariño. Nuestro riesgo país cedió hasta alcanzar 500 puntos básicos.Pero las buenas noticias no se quedan allí, finalmente estamos negociando con el Club de París, y se pidió ayuda al FMI para contar con un índice de precios un poco más creíble. Claro que allí no está la solución a todos los problemas que existen y son variados: desde el desequilibrio de precios relativos a la baja productividad, pasando por el déficit de infraestructura, pero puede ser la punta del ovillo para integrarnos al mundo.Expuesto esto, hay que recalcar que los problemas argentinos hoy tienen una raíz más institucional que económica. Argentina creció 60 por ciento en los últimos siete años –nunca antes en la historia vimos estos números–, pero no se ha desarrollado. Necesitamos urgente una estrategia de desarrollo, y sabemos que el desarrollo, en el corto plazo, genera ganadores y perdedores, para luego llevarnos a todos a una situación mejor. ¿Cómo se resuelve? No lo hace la economía, lo hace la política, el diálogo político, determinando lo que es valioso para la sociedad.Un Gobierno convocando al diálogo, una foto como la que fue tapa de todos los medios el miércoles... esas son las buenas noticias de fin de año. Por lo menos alentadoras, para una administración que durante años se caracterizó por estar cerrada a toda propuesta que no surgiera de su núcleo más duro. Los acuerdos sociales que el Gobierno busca necesitan un Banco Central que cumpla con sus pautas fijadas, una Justicia firme y estadísticas certeras.