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Brasil: riesgo contingente

El Banco Central de Brasil decidió aumentar por segunda vez consecutiva la tasa de interés de referencia, de 7,5 a ocho por ciento para aminorar el ritmo de la inflación.

02 de junio de 2013 a las 12:03 a. m.
Federico Furiase (Estudio Bein & Asociados)
Brasil: riesgo contingente

El Banco Central de Brasil decidió aumentar por segunda vez consecutiva la tasa de interés de referencia, de 7,5 a ocho por ciento, para aminorar el ritmo de una inflación que viene viajando cerca del límite máximo de tolerancia de 6,5 por ciento.

A diferencia de los años anteriores, esta vez los anuncios de suba de tasas de interés, de un Banco Central que volvió a priorizar la estabilidad de precios frente al estancamiento económico, no gatillaron una apreciación (fortalecimiento) de la moneda brasileña. Por el contrario, el real brasileño siguió debilitándose contra el dólar norteamericano y alcanzó el menor nivel desde diciembre de 2012 (2,12 reales por dólar). ¿Qué hay detrás de este cambio de tendencia? E n primer lugar, la incertidumbre en torno al retiro gradual de los estímulos monetarios de la Reserva Federal de Estados Unidos (EE. UU:) –luego de que su presidente, Ben Bernanke, dejara entreabierta la posibilidad de anunciar un menor ritmo de inyección monetaria en las próximas reuniones– generó una recolocación de la liquidez global que resultó en un fortalecimiento en el margen del dólar norteamericano versus el resto de las monedas emergentes.Sin embargo, existen otras razones propias de la coyuntura brasileña asociadas a este desacople entre el ciclo de endurecimiento monetario de Brasil (es decir, suba de tasas) y la trayectoria del real. En rigor, el fuerte deterioro del superávit comercial (exportaciones menos importaciones) –desde un nivel promedio de 28.000 millones de dólares entre agosto de 2011 y agosto de 2012 a uno de 10.000 millones en abril como contrapartida de una economía donde el atraso cambiario erosionó la competitividad de la industria exportadora– se ha traducido en un menor crecimiento de las reservas del Banco Central. Y, si bien en la "foto" de la situación externa el déficit de la cuenta corriente sigue siendo más que compensado por el ingreso de capitales proveniente de la inversión extranjera (73.748 millones de dólares), es el ensanchamiento de esta brecha externa lo que enciende luces amarillas sobre el final de esta película. En el corto plazo, el escenario de tasa cero en el mundo desarrollado corre la restricción externa de las economías emergentes que apreciaron el tipo de cambio real en un mundo de dólar débil y exceso de liquidez. Sin embargo, cuando el escenario de expansión monetaria active las expectativas inflacionarias del mundo desarrollado y la Reserva Federal inicie el ciclo de suba de tasas, la reversión de los capitales desde la periferia al centro testeará más de cerca el "grado de inversión" de la economía brasileña. Si bien la autoridad monetaria de Brasil dispone de la herramienta cambiaria y de un abultado stock de reservas (375.180 millones de dólares) para afrontar un shock externo negativo, el alto grado de endeudamiento externo de los sectores financieros y empresarios, contando los préstamos desde las casas matrices (396.678 millones de dólares sobre un total de 440.600 millones de deuda externa), no deja de representar una potencial vulnerabilidad externa cuando el ciclo de liquidez global cambie de dirección. Veremos cómo sigue.