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Brasil y el "modelo argentino"

Como modelo, el tipo de cambio alto ya es una realidad del pasado. Devaluar para cambiar eso, sería echar nafta al vertiginoso proceso inflacionario. Jorge Colina.

20 de marzo de 2011 a las 12:02 a. m.
Jorge Colina (Economista de Idesa)
Brasil y el "modelo argentino"

En la web de la Fundación Getulio Vargas de Brasil se publicó recientemente un informe titulado “El modelo argentino no nos sirve”. Este prestigioso centro de estudios asesora al Partido de los Trabajadores es decir que –bajo las simplistas categorías políticas que se utilizan en la Argentina– podría caratularse como opiniones de “izquierda”.

Los autores alertan de que el objetivo del informe no es evaluar la política económica argentina sino opinar sobre las problemáticas del Brasil, pero en el texto se deslizan afirmaciones en el sentido contrario como “nuestra convicción es que serios riesgos y fragilidades amenazan las perspectivas de mediano y largo plazo de la economía del país vecino (es decir, la Argentina)”.

Frente a las demandas de grupos empresarios brasileños que presionan por la devaluación del real –emulando lo ocurrido con el peso– el informe argumenta que en Brasil no se dan las condiciones de partida del “modelo argentino”. Señala que la recuperación argentina, a partir de 2003, se explica porque la devaluación fue aplicada en un contexto de muy alta capacidad ociosa, un contexto internacional excepcionalmente favorable y con condiciones propicias para el crecimiento generadas por las reformas estructurales (privatizaciones y previsional).

Como esas no son las condiciones actuales de Brasil, concluyen que "la opción argentina no tiene sentido para la economía brasileña". El camino correcto, según la Getulio Vargas, es profundizar la austeridad fiscal, mejorar la gestión del Estado y mantener baja la inflación, medidas que Dilma Rousseff está aplicando desde el inicio de su gestión. En realidad, los mismos argumentos y recomendaciones resultan pertinentes para la economía argentina. Si como "modelo" se entiende "tipo de cambio alto", hay que reconocer que esto es cosa del pasado. Tanto los costos laborales como otros costos de producción, medidos en dólares y ajustados por los aumentos de productividad que tuvieron las empresas en estos años, están por encima de los niveles de la convertibilidad. Como el país no cuenta con capacidad instalada ociosa y hay una alta inflación, devaluar sería echar nafta al vertiginoso proceso inflacionario.En las entrelíneas del informe brasileño se sugiere que es una exageración hablar de un "modelo argentino". La gran devaluación del peso fue una imposición derivada de la crisis, más que una estrategia coherente de desarrollo. Frente a esta realidad, los brasileños tienen poco que aprender de la Argentina, mientras que los argentinos posiblemente tenemos algunas cosas interesantes para emular de Brasil, como mantener baja la inflación y pensar en reformas modernizadoras del sector público para aumentar la productividad de la economía.