Argentina y Brasil buscan acercamiento
Es con vistas a la reunión de la Comisión Bilateral de Monitores del Comercio Exterior, prevista para la semana que viene.
Los gobiernos de la Argentina y Brasil comenzaron hoy con los intentos de concretar señales recíprocas de "buena voluntad", con vistas a la reunión de la Comisión Bilateral de Monitoreo del Comercio Exterior, prevista para el 23 y 24 de mayo.Esos días, el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, y su par ejecutivo del Ministerio de Desarrollo, Alessandro Teixeira, tratarán de resolver los problemas generados en los últimos días en el intercambio comercial de los dos principales socios del Mercosur, aunque se espera que las partes avancen en contactos telefónicos para llegar al lunes con una mejor situación.En ese sentido parte de los tres mil vehículos de fabricación argentina demorados en la frontera comenzaron a ser liberados, luego de una decisión del Sistema Integrado de Comercio Exterior (Siscomex), dependiente de la Receita Federal, organismo equivalente a la Afip.El proceso de integración económica entre los dos países tuvo permanentemente episodios de discusión referidos a varios sectores industriales y agropecuarios, que la ministra de Industria, Débora Giorgi detalló la semana pasada en una carta enviada a su par de Desarrollo del Brasil, Fernando Pimentel.En el documento, Giorgi sostuvo que por diferentes obstáculos impuestos por Brasil, la Argentina pierde por exportaciones no concretadas unos siete mil millones de dólares por año.En febrero de este año, el gobierno de Cristina Fernández amplió a seiscientas las posiciones arancelarias abarcadas por el mecanismo de licencias no automáticas (LNA), a fin de neutralizar el ingreso de productos importados que podrían afectar a la industria local.Si bien varios países reclamaron por la medida, fue Brasil el que, la semana pasada, tomó una medida que los empresarios de ese país no dudan en considerar una "represalia" a la Argentina, aunque desde las autoridades en Brasilia lo niegan.La medida es una LNA para el ingreso de automotores importados que, si bien rige para todo el mundo, afecta notoriamente a la Argentina, que destina la mitad de toda su producción al mercado brasileño.Alejados del lenguaje diplomático, los empresarios brasileños celebraron la medida y la calificaron como "represalia", al tiempo que sostuvieron que su país "malacostumbró a sus socios".

