Zapatero ajustará, cueste lo que le cueste
El presidente español pidió el "esfuerzo colectivo" de todos los españoles.
Madrid. Sacrificios, sacrificios y sacrificios. "Tomaré las decisiones que España necesita aunque sean difíciles. Voy a seguir ese camino cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste", aseguró en tono grave el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero.
El mandatario se presentó en su quinto debate parlamentario sobre el Estado de la Nación con un tono de gobernante responsable que asume la decisión de adoptar reformas costosas por el bien del país y a costa de su futuro político. Sin autocrítica por sus palabras del pasado, dejó claro que la reforma de las pensiones será la siguiente decisión dolorosa que abordará, solo o en compañía de otros.
"Si hubiera contradicción entre los intereses del Psoe (Partido Socialista Obrero Español) y los que necesita España, yo optaré: lo que necesita España", dijo con énfasis.
Frente al presidente, el opositor Mariano Rajoy tenía todas las condiciones para ganar el debate y desaprovechó la ocasión. Su única propuesta fue la petición de elecciones anticipadas. La única coincidencia entre ambos fue la búsqueda del aplauso de sus seguidores.
Sin sorpresas. Esta vez, el presidente se presentó sin sorpresas ni propuestas populistas develadas a última hora. Ya no hay posibilidad de desplegar planes como hizo el año pasado, porque su credibilidad quedó muy tocada y porque la coyuntura exige abandonar los planes de estímulo para centrarse en la reducción del déficit. Esta vez, a todo su discurso le imprimió una llamada al "esfuerzo colectivo".
Durante una hora, Zapatero desgranó las medidas adoptadas para atajar la crisis y tranquilizar a los mercados financieros, que en mayo alimentaron las dudas sobre la solvencia de España.
Según el jefe del Ejecutivo, pese al marco negativo de la crisis, la economía española podría crecer de nuevo en el segundo trimestre, aunque sería de forma débil y sometida a diversos riesgos.
No hubo autocrítica por sus promesas pasadas de no acometer recortes sociales. Su argumento fue el del gobernante que debe adaptarse a las circunstancias cambiantes.
"Congelamos las pensiones, para no reducirlas. Redujimos los salarios públicos, para no recortar prestaciones sociales a otros ciudadanos. Limitamos los beneficios farmacéuticos, para evitar las llamadas al copago", explicó.
A su vez, hizo una defensa de su reforma del mercado laboral, la que tanto negó y que ahora considera necesaria. "La situación de nuestro mercado laboral es incompatible con el nuevo modelo de economía innovadora y competitiva al que aspiramos", indicó.
"Podemos negarnos a acometer esta modernización y correr el riesgo de languidecer, de quedarnos descolgados. O podemos afrontar la necesidad de los cambios para dirigirlos en la mejor dirección, hacer de la necesidad virtud y crear nuestro propio destino. Porque éste está en nuestras manos. Aunque nos cueste esfuerzos", se explayó.
Una sola idea. Frente a Zapatero, Mariano Rajoy, líder de la principal fuerza opositora, el Partido Popular (PP), insistió en una sola idea: atacar la credibilidad de Zapatero. Y esbozó una sola propuesta: pedir la convocatoria de elecciones anticipadas.
Atascado en la crítica global y sin temor a ser tachado de "catastrofista" que no aporta soluciones ni propuestas, Rajoy se concentró en examinar a Zapatero. El líder del PP renunció a presentarse como alternativa y desaprovechó la ocasión para decir lo que propone sobre las pensiones, la reforma laboral o cualquier otra medida.
Cuando Rajoy acusó a Zapatero de "ejercicio de travestismo político" sobre la economía, Zapatero le dijo que sólo le preocupa su interés y no el de los españoles.
Cuando el líder del PP insistió en la petición de elecciones para "acabar con este calvario", Zapatero le respondió que "pocos gobernantes serían responsables si convocaran elecciones en momentos en que hay leyes de reformas en discusión".
Este año es el más difícil para Zapatero, quien encara su peor momento político, en el marco de la grave crisis económica que vive España y sin poder contar con el apoyo de otros grupos más allá de su partido, ya que los demás le dieron la espalda por las medidas aprobadas en los últimos meses para hacer frente a la crisis. El debate sigue hoy.

