¡Yo le pedí primero!
Los transerranos le piden a Su Santidad que los visite para la canonización del cura Brochero. Que dele, que vaya, que ahí lo van a réeaaalabár. Edgardo Litvinoff.
Los católicos no practicantes creen que el nuevo papa puede acercarlos a la Iglesia.
Los católicos practicantes creen que el nuevo papa acercará a los no practicantes a la Iglesia.
Los judíos esperan que Bergoglio estreche relaciones con su comunidad y que ayude a terminar con el mito de “los asesinos de Cristo” (siempre y cuando eso no afecte el mito de que la circuncisión favorece la actividad sexual).
El Islam anhela que el Sumo Pontífice ayude a desterrar gran parte de la discriminación que lo afecta, en especial en los aeropuertos.
Los evangélicos quieren que Francisco escuche más a todas las comunidades cristianas. De lejos, pero que las escuche.
Una parte del kirchnerismo le exige a Bergoglio que pida perdón por el rol de la Iglesia en la dictadura militar, que confiese que no ayudó a dos sacerdotes y que, si habla de corrupción y divisiones, se refiera al mundo y no a la Argentina. Y, ya que está, que se achaque a sí mismo la responsabilidad por las causas Ciccone y Sueños Compartidos.
El macrismo le pide que no cese en su postura de denunciar la corrupción y la división que sufren los argentinos. Y que lo haga lo más cerca posible del Río de la Plata. Lo mismo que le solicitan Daniel Scioli, José Manuel de la Sota o Hugo Moyano.
Los transerranos le piden a Su Santidad que cruce el camino de las Altas Cumbres para el gran festejo por la canonización del cura Brochero. Que dele, que vaya, que ahí lo van a réeaaalabár.
Sus excompañeros de la Compañía de Jesús le demandarán que los visite alguna vez en la esquina de Obispo Trejo y Caseros. Que dele, que en la esquina hacen unas empanadas celestiales.
Las autoridades chinas le exigen al nuevo papa que el Vaticano no siga intentando nombrarles obispos en ese país. Y que los ayude a impedir que cualquiera que cocina con un wok diga que hace comida china.
Los europeos le suplicarán que frene la pérdida de fieles y, si se puede, también la de embargos hipotecarios.
Los americanos le solicitarán que los ayude a seguir juntando fieles que ayuden a mantener la continuidad de papas americanos.
Los africanos quieren ayuda para instalar más clínicas, hospitales y orfanatos. No les importa mucho qué religión los financie.
Los ateos pretenden que Francisco los deje tranquilos y que ceda un poco de espacio al resto de las noticias.
¿Cómo hará Jorge Bergoglio para satisfacer a todos? ¿Habrá una lista de prioridades de ayuda celestial? Que el papa sea argentino... ¿fomentará al ateísmo en Brasil y Chile?
Sean cuales fueren las respuestas, parece que el nuevo papa estará bastante ocupado.

