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Voto en contra

En esta Europa en crisis, la alternancia democrática a veces no da muchas alternativas y la gente elige votar al opositor.

19 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Voto en contra

Grecia hizo temblar a Europa nuevamente. Lo hizo no sólo con manifestaciones y marchas, sino con la incapacidad de su parte y de los gobiernos europeos de imponer una solución urgente cuando la situación así lo reclama.

De nuevo la inestabilidad griega y la poca claridad de las perspectivas inquieta a los mercados y hace correr rumores de default y hasta de la salida de Grecia de la zona euro (para volver a la vieja moneda, el dracma, y devaluar para licuar así el gasto).

Lo que está ocurriendo es prácticamente un calco de lo sucedido el año pasado, cuando la crisis financiera puso al país al borde del default y motivó un muy trabajoso rescate por 157 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea.

El plan de ayuda fue acordado a cambio de un programa de ajuste durísimo. Las medidas no fueron ejecutadas totalmente o no dieron los resultados esperados (sobre todo lo de combatir el fraude fiscal) y del dinero prometido llegó la mitad.

Por otra parte, con la demora del giro por el resto del rescate, el FMI intentaba presionar al gobierno griego para que aplicara todas las medidas de ajuste, pero la gravedad y profundidad de la crisis no entiende de plazos. El jueves, ante la perspectiva de un desastre, el Fondo habilitó el giro de dinero.

Si a esto le agregamos la endeble situación del gobierno de Yorgos Papandreu, la imposibilidad de lograr consensos con la oposición y el hartazgo de la gente, tenemos la explicación de por qué se repite el cuadro.

Tras una semana de idas y vueltas, reclamos y recriminaciones, Francia y Alemania (los mayores tenedores de la deuda griega, en ese orden y los países más grandes de Europa) llegaron a un acuerdo para que el FMI y la UE pongan en marcha el plan de ayuda llamado Grecia II, rondará los 156 mil millones de dólares. ¿De dónde sale el dinero? Como siempre, de los contribuyentes y sus impuestos. En este caso en particular, los de los 15 países de la zona euro.

La contraprestación será costosa. Se prevé un recorte de 40 mil millones de dólares de ahora a 2015 por la vía habitual: achicar la planta de empleos públicos y reducción de subsidios, entre ellos el de desempleo y de seguros de salud. También aumentarán impuestos a los combustibles, el tabaco, las patentes de autos y algunos bienes suntuarios. El recorte alcanzará asimismo a las categorías más altas de las jubilaciones. Estas medidas alcanzarán directamente a entre 700 mil y 800 mil ciudadanos.

Además, un elemento que nunca falta en las recetas del FMI: se prevé una serie de privatizaciones que permitirán recaudar parte de lo mucho que se necesita para pagar la deuda externa, que alcanza a 500 mil millones de dólares.

Al opositor. Como ocurre en todos los países con problemas similares, el gobierno de Papandreu se ve jaqueado.

Intentó alcanzar un acuerdo con su rival, la coalición de derecha Nueva Democracia, pero el líder de esta última, Antonis Samara, le respondió que si tenía un plan no necesitaba aliados, y que si no lo tenía debía irse. Una respuesta a tono con lo que los griegos de a pie reclaman que se termine.

Los del propio partido de Papandreu, el socialista Pasok, se están rebelando contra la posibilidad de tener que aprobar en el Parlamento el plan remitido por el FMI y la UE. Ya hubo dos renuncias entre las filas del oficialismo y una treintena de diputados ya hizo saber su malestar.

Papandreu tiene poco más de la mitad de escaños en el parlamento y si se le van sus diputados el gobierno caerá.

Salvando las distancias y con reserva de las diferencias del caso, lo mismo sucedió en España el 22 de mayo, cuando las elecciones, celebradas con el trasfondo del enorme movimiento de protesta del 15-M, fueron ganadas por el Partido Popular (PP, de derecha) que no sólo va a ajustar como no puede o no quiere hacer el Psoe, sino que lo va a hacer sin cargo de conciencia y sin pedir disculpas.

En Italia los motivos para votar en contra de Silvio Berlusconi no fueron sólo económicos, pero posiblemente si la economía fuera floreciente los escándalos sexuales del primer ministro no habrían determinado su derrota en las votaciones del 14 de junio. En este caso se benefició la izquierda y algunos partidos regionales.

En Portugal, otro país que recibió ayuda financiera, el Partido Socialista fue derrotado en las elecciones  del 6 de este mes a manos de los socialdemócratas (de centro derecha).

En esos casos la gente vota al opositor porque la alternancia democrática no tiene para ofrecer más que dos partidos. Los más decepcionados votan en blanco o nulo (como en España) y sigue haciendo campaña en Facebook y Twitter.

Si bien es cierto que los desmanejos como las burbujas inmobiliarias o el fraude fiscal son responsables del desastre que estamos viendo, también lo es que el Estado de bienestar europeo sigue siendo el ejemplo a seguir para quienes aspiran a vivir en países con relativa justicia social. Así como la democracia no es el sistema perfecto pero es lo mejor que tenemos, el modelo de Estado de bienestar es perfectible y probadamente posible.

El modelo de ajuste y recorte de subsidios y seguros de desempleo apunta al modelo norteamericano, furibundamente individualista y propiciador de abismos insalvables entre clases sociales.

El Estado de bienestar todavía no desapareció y su resguardo está en manos de los ciudadanos y de los partidos a decidan votar Una decisión mucho más grave de lo que parece.