La violencia no cesa en Siria, a un año del inicio de la revuelta
Tropas leales a Bachar al Assad recuperaron el control de una ciudad que estaba en manos de opositores. Grupos humanitarios denuncian uso de torturas contra rebeldes.
Damasco, Washington. Las fuerzas del presidente Bachar al Assad ampliaron ayer su ofensiva contra bastiones opositores en toda Siria, donde hoy se cumple el primer aniversario del inicio de la revuelta que, motivada por la primavera árabe, comenzó reclamando reformas democráticas y derivó en una escalada de violencia sin visos de solución. Tras recuperar el control de la ciudad de Idleb, situada en el norte del país y escenario en los últimos días de las principales operaciones de las fuerzas de seguridad contra las protestas que reclaman la dimisión de Al Assad, la ofensiva se enfocó anoche en la sureña Deraa, cuna de la revuelta que nació el 15 de marzo del año pasado.Activistas opositores informaron que, tal como ocurrió hace dos semanas en el distrito de Baba Amro, en Homs, en el centro del país, soldados sirios tomaron la norteña Idleb, cerca de la frontera con Turquía, lanzando primero intensos ataques de artillería para después iniciar redadas casa por casa.El asalto aceleró el flujo de refugiados y desplazados que pugnan por salir del país. La organización Human Rights Watch acusó anteayer al gobierno sirio de minar las fronteras con Turquía y el Líbano para tratar de frenar el éxodo.La ONU dice que más de 7.500 personas murieron desde el inicio del conflicto y que hay decenas de miles de desplazados internos por la crisis, además de los más de 20 mil refugiados en otros países.Por su parte, el grupo opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, indicó que unos 20 tanques y vehículos blindados ingresaron en la sureña Deraa y rodearon el barrio de Al Balad, justo en la frontera con Jordania, y dispararon armas de defensa antiaérea contra edificios. El grupo informó que al menos 20 personas murieron ayer en los enfrentamientos en esta ciudad del sur de Siria.También se registraron combates entre fuerzas leales e insurgentes en la ciudad de Deir al Zor, en el este.En la central Homs, escenario de una de las mayores ofensivas del ejército contra los insurgentes armados y opositores, se seguían ayer produciendo muertes de civiles, muchos de ellos niños, según denunció la organización opositora.Mientras, la agencia de noticias oficial Sana informó ayer que las autoridades detuvieron a algunos de los "terroristas" a los sindicó como responsables de una masacre de civiles en barrios de Homs cometida el domingo pasado, que había conmocionado a Siria y al mundo y generado acusaciones cruzadas entre gobierno y oposición.A su vez, dos líderes del Consejo Nacional Sirio, que le pide a la comunidad internacional que dote de armas a los rebeldes, renunciaron ayer a este grupo, la principal organización surgida durante el levantamiento. Esta dimisiones suponen un nuevo golpe a la oposición, afectada por una mala organización y pugnas internas desde que estalló la revuelta. Uno de los que renunciaron, Kamal al Labuani, acusó al liderazgo del Consejo de controlar el trabajo del organismo y de marginar a la mayoría de sus 270 miembros.En tanto, la organización Amnistía Internacional (AI) aseguró que el régimen sirio hace uso de la llamada "silla alemana" y de al menos otra treintena de tipos diferentes de maltrato y vejación en sus interrogatorios. Según la organización humanitaria, los métodos de tortura se emplean por separado o de forma combinada con cada detenido.El primer ministro británico, David Cameron, dijo tras una reunión con en Washington con el presidente Barack Obama que una revolución o guerra civil es "inevitable" en Siria si Al Assad continúa con la represión. Obama, por su parte, reiteró que no tiene dudas de la salida del poder de Assad. "La cuestión es cuándo", dijo.
Guión libio, por ahora no
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro británico, David Cameron, descartaron ayer aplicar por ahora en Siria la misma estrategia de intervención militar que sirvió en Libia para deponer y acabar con la vida de Muamar Kadhafi.

