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Vergüenza de una potencia que busca protagonismo

Para el bicentenario de Brasil falta mucho, será en 2022, pero la potencia latinoamericana ya se impuso audaces objetivos.

20 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Vergüenza de una potencia que busca protagonismo

Para el bicentenario de Brasil falta mucho, será en 2022, pero la potencia latinoamericana ya se impuso audaces objetivos.

El país más extenso de latinoamericana se propone llegar a su cumpleaños número 200 sin analfabetismo, sin pobreza y sin deforestación en la Amazonia. Parece que el país también llegará a esa fecha sin revisión integral de su historia.

Brasil mantiene vigente, desde 1979, la ley de amnistía que libró de juicio a muchos de los represores del período militar que se extendió entre 1964 y 1985.

Hace sólo dos meses, el Supremo Tribunal Federal rechazó revisar la norma. Tampoco al gobierno socialista de Luiz Inácio Lula da Silva le interesa remover el pasado, pese a que el presidente estuvo detenido durante los años de plomo. "Lo importante no es sancionar a los militares, sino recuperar la historia de aquellos que fueron perseguidos", expresó el mandatario.

"Brasil es prácticamente el único país de la región que no ha afrontado su pasado nefasto durante los gobiernos militares", denunció el mes pasado Susan Lee, directora del Programa para las Américas de Amnistía Internacional, organización que envió cartas a los tres principales candidatos a suceder a Lula para que se comprometan a mejorar la situación de derechos humanos.

El olvido de Brasil es aún más decepcionante por el papel protagónico que está asumiendo el país, tanto a nivel regional como internacional. El Estado brasileño reconoce 400 víctimas que fueron desaparecidas o muertas durante la dictadura.

Después de tantos años de silencio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) demandó al Estado brasileño por no investigar la desaparición forzada de 70 personas entre 1972 y 1975, en el marco de una operación para erradicar a un grupo armado.

Así, Brasil se tuvo que sentar, a mediados de mayo, en el banquillo de los acusados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para tratar de explicar por qué sigue vigente la ley de amnistía. A fin de año se conocerá la sentencia.