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Venezuela pasó del fervor cívico a una extensa vigilia

Oficialismo y oposición destacaron la participación y la normalidad de los comicios legislativos. La espera por los resultados prolongó la ansiedad de todo un país.

27 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias Télam, AP y EFE
Venezuela pasó del fervor cívico a una extensa vigilia

Caracas. Los venezolanos fueron ayer a las urnas en una jornada de absoluta normalidad para renovar de manera total la Asamblea Nacional para el período 2011-2016, en comicios que fueron tomados como un verdadero plebiscito sobre la gestión del presidente Hugo Chávez. El propio mandatario, a través de su cuenta en Twitter fue marcando el pulso de la jornada, invitando a sus adherentes a votar y, por la noche, convocando a su militancia al Palacio de Miraflores y, al mismo tiempo, llamando a todo el país a aceptar los resultados.Más de cuatro horas después del cierre de las mesas, el Consejo Nacional Electoral (CNE), encargado de la organización de la compulsa, demoraba un primer boletín sobre el escrutinio y las dos fuerzas principales se mantenían cautas a la espera de los resultados.Al estar prohibida la difusión de encuestas a boca de urna, los únicos resultados válidos eran los del CNE.Pasada la una y 10 de la madrugada de hoy lunes en Argentina, Chávez escribió en Twitter: "¡Esperemos y no desesperen mis Candangueros y Candangueras! Digo con Bolívar: Preparáos para la victoria que lleváis en la punta le vuestras lanzas!".El oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y su aliado el Partido Comunista de Venezuela (PCV), por un lado, y la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) pugnaron por la mayoría de curules de la Asamblea, aunque también se presentó con aspiraciones moderadas la filochavista Patria Para Todos (PPT).Durante la campaña, las elecciones se presentaron como un examen para el gobierno, no sólo por la fuerte exposición que tuvo Chávez en respaldo de sus candidatos, sino también porque la oposición apostó a que un eventual triunfo le sirva para frenar de alguna manera la cómoda hegemonía con la que gestiona el mandatario.La pulseada fue también un ensayo con la vista puesta en las presidenciales del año 2012, porque Chávez ya adelantó que buscará entonces otro mandato y la oposición apostó a que de estas elecciones surja un líder que pueda aglutinar a fuerzas tan diversas y enfrentar con chances al jefe del Estado.En lo formal, se eligieron ayer los 165 integrantes de la Asamblea, 110 por sistema uninominal, 52 por lista y tres en representación de las minorías indígenas, en un complejo sistema de "tarjetones" que causó menos demoras de las que se pronosticaban.Se montaron en todo el país 12.463 centros de votación más otros 64 móviles, con 36.563 máquinas. El padrón fue de algo más de 17,7 millones de ciudadanos, incluyendo unos 57 mil que estaban habilitados para votar en el exterior.Poco después de sufragar en una escuela del oeste de Caracas, Chávez había destacado que el sistema electoral venezolano es "uno de los más seguros y confiables del mundo", desafiando a la oposición a intentar una consulta para revocar su mandato y evaluando que la oposición había resuelto volver a las urnas "ante el fracaso del camino del boicot y la desestabilización". En los comicios parlamentarios del año 2005, las fuerzas opositoras decidieron no presentar candidatos, como una forma de boicot al proceso, lo que dejó a la Asamblea sin voces disidentes."Perdí la cuenta de cuántos procesos electorales llevamos acá en 11 años; a lo mejor me estoy desquitando de lo que pasaba hace 20 años, cuando la derecha le robaba los votos a la izquierda y los pobres no votaban porque ni siquiera tenían cédula", señaló Chávez.Con la clásica campera con los colores de la bandera y acompañado por sus nietos, el mandatario resaltó "la revolución en paz, cosa rara en la historia", que lleva adelante su gobierno y puso de relieve que, antes, la Asamblea Nacional "defendía los intereses de la burguesía y ahora atiende los intereses del país, porque Venezuela cambió para siempre y no hay marcha atrás".Los pronósticos se cumplieron casi a la perfección: la mayor parte del país amaneció con sol y hacia la tarde, cuando faltaban unas tres horas para el cierre de las mesas, Caracas y sus alrededores sufrieron uno de sus clásicos "palos de agua" (aguaceros fuertes y breves).Para entonces, cada dirigente, legislador o funcionario, oficialista u opositor, instaba a ir a votar en el tiempo que quedaba y a respetar los resultados.Eso pidieron el vicepresidente Elías Jaua, el canciller Nicolás Maduro, y la titular de la Asamblea Nacional y aspirante a la reelección, Cilia Flores.Apenas cerradas las mesas, el CNE destacó la alta participación y la corrección de la jornada, y en los dos comandos electorales hubo escenas y cantos de euforia, como si la victoria hubiera sido de ambos.