Venezuela hace oídos sordos a las denuncias de Uribe
Caracas no reaccionó a la demanda contra Chávez interpuesta por Uribe, algo que quiere "dejar en el pasado".
Caracas no reaccionó a la demanda contra Chávez interpuesta por Uribe, algo que quiere "dejar en el pasado".
En coincidencia con la investidura de Juan Manuel Santos como presidente colombiano, el gobierno venezolano apostó por avanzar hacia la reconciliación con el país vecino.
La sola presencia del canciller venezolano, Nicolás Maduro, en Bogotá para asistir a esa investidura es interpretado como un gesto de que el gobierno de Hugo Chávez aspira a trabajar con Santos para restablecer las relaciones bilaterales, rotas el 22 de julio y congeladas desde agosto de 2009.
"Es una cosa de odio que queremos dejar en el pasado", manifestó ayer Maduro sobre las demandas interpuestas por el abogado de Uribe, el mandatario saliente colombiano, contra Chávez ante la Corte Penal Internacional (CPI) y contra Venezuela ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh).
Maduro aclaró que "nunca" consideró no viajar a Colombia tras conocerse el viernes por la noche que el abogado de Uribe, Jaime Granados, presentó esas querellas ante la CPI, con sede en La Haya, y la Cidh, ubicada en Washington.
"Ahora lo que viene para Colombia y Venezuela son cosas positivas", agregó Maduro.
La nueva canciller colombiana, María Ángela Holguín, adelantó el viernes que esperaba "algo bueno" de la presencia de Maduro en Bogotá.
El propio Chávez indicó el viernes, tras reunirse en Caracas con su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y con el secretario de la Unasur, Néstor Kirchner, que Lula llevaba "una misión" a Bogotá, que no detalló, pero relacionada con la crisis colombo-venezolana.
"Sólo tengo palabras positivas. Luego hablaré más con el presidente Santos", dijo Lula ayer después de la investidura.

