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Venezuela, 100 días después

Desde el ­exterior, ­Nicolás Maduro recibió herramientas con las que apuntalar primeros días llenos de incertidumbre.

24 de julio de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
Venezuela, 100 días después

"La revolución no son 100 días, son 100 años", dijo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro en un juego dialéctico en el que mezcló el tiempo transcurrido desde su llegada al Palacio de Miraflores con su visión acerca de la vigencia del proyecto político de su fallecido mentor, Hugo Chávez, de quien se proclama cuando puede como "hijo" y heredero. "Qué creen que pasaría con la educación y la salud pública si la derecha llegara al poder", se preguntó el exchofer de colectivos del sistema de metro de Caracas a quien Chávez transfirió simbólicamente el mando en su última aparición pública, por TV, a principios de diciembre del año pasado. Desde aquella noche en la que fue el primer sorprendido por un anuncio que sonaba a despedida de su carismático líder, casi todo el camino para Maduro ha sido cuesta arriba. "Estos son 100 días de récords mundiales de ine­ficiencia, despilfarro y corrupción", disparó ayer a modo de balance el antichavista Julio Borges, diputado de la Asamblea Nacional y coordinador general de Primero Justicia, el partido político de Henrique Capriles Radonski, líder de la oposición unificada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD). "Si Maduro fuera un estudiante, debería repetir curso", afirmó Borges mientras enumeraba entre las asignaturas pendientes del Ejecutivo venezolano una inflación que en el mes de junio cifró en un 25 por ciento, un alza del 57 por ciento en precios de alimentos y una desvalorización continua del bolívar con respecto al dólar. Con recuperado aire, otras fuerzas como la Copei citaron ayer la inflación, la devaluación, las importaciones masivas y la escasez (que llegó a ribetes de tragicomedia con la falta de papel higiénico) como los peores pecados del gobierno.Todas estas falencias son rotuladas por opositores como parte del "paquetazo rojo", aunque entre los adversarios de Maduro no acaban de ponerse de acuerdo sobre si adjudicar los males sólo al actual gobernante o extender la cadena de responsabilidades al presidente que murió el 5 de marzo. "Yo los bautizo como los 100 días del desastre", dijo el propio Capriles, quien horas atrás regresó a Caracas de una gira por Lima y Santiago de Chile que le dejó un sabor agridulce. Y es que Capriles fue recibido por el exmandatario peruano Alan García pero no por el jefe de Estado actual, Ollanta Humala, presidente pro tempore de la Unasur, quien pareció seguir el camino del mejicano Enrique Peña Nieto de no acoger al opositor que cuestionó los resultados de los comicios presidenciales venezolanos del 14 de abril y que se refirió a Maduro como "ilegítimo". En Chile, Capriles fue recibido por dos expresidentes democristianos, Eduardo Frei y Patricio Aylwin, pero no por los socialistas Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, favorita para regresar a La Moneda tras las presidenciales del 17 de noviembre. Y aunque el actual presidente Sebastián Piñera sí contactó con Capriles, el escenario del encuentro (la residencia del senador Jovino Novoa, de pública convicción pinochetista) fue un bumerán para la estrategia de este de instalar sus reclamos a nivel internacional. Desde el exterior, Maduro recibió herramientas con las que apuntalar primeros días llenos de incertidumbre. Primero fue la Unasur, avalando la legitimidad de un triunfo que la oposición no reconocía. Después el Mercosur, que le confirió la presidencia pro tempore en la cumbre de Montevideo. Hasta de la propia Casa Blanca, con el encuentro paralelo a la cumbre de la Organización de Estados Americanos en Guatemala, donde el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el canciller venezolano, Elías Jaua, se comprometieron a cooperar, rompiendo el hielo de una relación que volvió a enturbiarse luego con el caso del exespía Edward Snowden.El lunes pasado, en Amazonas, el propio Maduro recibió a su colega y vecino Juan Manuel Santos, y ambos dieron por superado el entredicho que se generó cuando el colombiano escuchó en Bogotá las quejas del abanderado de la MUD. "Hemos superado el ataque al abastecimiento vivido desde noviembre de 2012", dijo ayer Maduro, adjudicando a maniobras especulativas y desestabilizadoras de sus detractores el costado más odioso y visible de la crisis. La visión del mandatario podría parecer de un exagerado optimismo o alejada de una realidad llena de urgencias. Sin embargo, dos recientes sondeos de distinto origen indican que los venezolanos parecen haber atenuado su intranquilidad ante una coyuntura en la que el nuevo mandatario dio en falso sus pasos iniciales. En la misma medida, analistas han comenzado a ver un desgaste contraproducente en la figura del gobernador de Miranda, cuyos reclamos por resultados electorales han tenido cada vez menos eco.