Los venezolanos tienen la última palabra
Casi 19 millones de votantes irán hoy a las urnas para elegir presidente por los próximos seis años. Hasta último momento, el mandatario Chávez y el opositor Capriles se mostraron seguros de ganar. Prometieron que respetarán los resultados del sufragio.
“La mayor garantía de reconocimiento de resultados es el pueblo venezolano. El pueblo es la garantía de paz para Venezuela, independientemente de los resultados electorales y de la brecha. Aquí hablará la nación. Oigamos la voz de la nación y actuemos en consecuencia”. Las palabras fueron pronunciadas ayer al atardecer junto al acceso sur del Palacio de Miraflores por el presidente venezolano, Hugo Chávez, ante periodistas, en su mayoría extranjeros, entre los que se encontraba este enviado.
Mientras tanto, el candidato opositor Henrique Capriles Radonski escribía en su cuenta en Twitter: “A esta hora algunos siguen con la misma cháchara de siempre, los mismos cuentos, con la diferencia que estos ya son de despedida”.
Antes, en la sede del “Comando Venezuela” del candidato opositor, el jefe de campaña de la MUD, Armando Briquet, calificaba de heroica la tarea cumplida en estos meses de proselitismo. Además, dijo: “Quiero llamar a los ciudadanos a votar tranquilos porque tenemos una estructura del control del voto plenamente confiable”.
Así, con llamados a la calma transcurrieron las horas previas a la trascendente votación de hoy, en la que casi 19 millones de venezolanos tendrán la última palabra con su voto.
Chávez salió a uno de los jardines del palacio a despedir al titular de la Misión de Acompañamiento de la Unasur, Carlos Álvarez, a quien le dio el compromiso de su gobierno de un total respeto al pronunciamiento del “árbitro” de la contienda de hoy que será el Consejo Nacional Electoral (CNE).
Tras la partida del ex vicepresidente argentino, quien ya había mantenido una reunión similar con Capriles, el mandatario respondió preguntas. Se excusó de contestar qué haría ante una eventual derrota “porque violaría la veda” y mezcló sus ironías con citas de Heidegger o Rousseau, recitados de coplas llaneras y alusiones a los presidentes de la región.
“Estoy bien, listo para la batalla”, dijo Chávez, vestido con un traje oscuro y junto a su canciller, Nicolás Maduro.
El mandatario sostuvo luego que las elecciones de hoy “también son por la paz”, como el proceso iniciado por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, con las Farc, del que su país será veedor.
“Una vez estuve con el fusil en la mano”, dijo y, señalando al Palacio, acotó: “Ésta era una casa de grandes negocios hasta que Venezuela implosionó”.
Lo que está en juego. Evocó además su efímero derrocamiento en abril de 2002 y la construcción de emprendimientos regionales como Unasur, el Alba y el reciente ingreso de Venezuela al Mercosur. Recordó entonces a sus colegas, desde "Lula y Dilma, Tabaré, Néstor y Cristina, Evo, Correa" y aludió a los golpes de Paraguay y Honduras para señalar que todo lo construido en la región está en juego hoy.
Cuando alguien le preguntó si en caso de ganar y llegar a 20 años de mandato buscaría una nueva reelección, sonrió antes de lanzar: “20 años no es nada, como dice el tango”, aunque sentó preferencias por Cambalache. Y luego remató: “Hay años que parecen un siglo y siglos que parecen un año”.
Ante la referencia de qué sentía ante una oposición que parece más cerca que en cualquier otra elección de derrotarlo, dijo lamentar no poder contestar esa cuestión por la veda, aunque al ser consultado si estaba seguro de ganar sentenció: “Soy muy optimista”.
Mientras, en la sede opositora de Chacaíto, el jefe de campaña de Capriles repetía una consigna que le generó muchos adeptos: “Es hora de que acabemos con el conflicto y la división en nuestro país”.
Luego de tres meses en los que Capriles recorrió casi tres veces Venezuela para acercar su mensaje a una parte del electorado que hasta ahora fue esquivo a los antichavistas, la hora de comprobar si la idea prendió entre los ex chavistas o independientes desencantados o deseosos de un cambio llegó.
Nunca la oposición pareció tan cerca de lo que persigue desde el momento en que el ex militar que despidió a la vieja clase política en 1998 decidió transformar a Venezuela en la república Bolivariana y aplicar su “socialismo del siglo 21”.
Caía la noche en Caracas y los truenos de una nueva lluvia se mezclaban con bombas de estruendo proselitista en el preludio de la votación que movilizará multitudes. Esta noche o madrugada se verá si el festejo queda en el “balcón del pueblo” de la calle Urdaneta o se muda hacia la otra parte de la ciudad y hacia otro color político.
Cifras de un país y de una jornada clave
Población. Venezuela tiene 28.946.101 habitantes, con una densidad de 29,7 personas por kilómetro cuadrado. En total, 18.903.143 millones están habilitados para votar hoy en más de 13.800 centros de votación que estarán habilitados desde las 6 de la mañana hasta las 18 (hora local), aunque el cierre no será efectivo hasta que hayan sufragado todos los electores en la cola.
Más allá de la frontera. Están radicados en el exterior 100.495 votantes, principalmente en Estados Unidos y España, y podrán sufragar en alguna de las 126 ciudades donde hay sedes diplomáticas venezolanas.
Nuevo y viejo. La votación es electrónica y se calcula que cada elector demorará un minuto en ejercer su derecho. En los centros ubicados en el exterior funcionará el sistema manual.
Garantías. Son 3.435 los observadores nacionales y 245 acompañantes internacionales los que vigilarán el desarrollo del proceso.
Seguridad. Unos 139 mil efectivos militares velarán por la seguridad de los votantes y las urnas.
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