El vacío de poder se hace sentir en Trípoli
La capital libia está desabastecida, sin servicios básicos ni autoridad política. En un barrio del sur tomado por los rebeldes fueron encontrados unos 200 cadáveres en un hospital.
Trípoli. La endeble seguridad en la capital libia, la falta de abastecimientos y la ausencia de una presencia políticamente decisiva del Consejo Nacional de Transición (CNT) mantienen la incertidumbre en Trípoli, necesitada con urgencia de suministros exteriores por vía marítima. La zona céntrica de la ciudad, tras seis meses de guerra y en pleno final del mes sagrado del Ramadán, muestra un aspecto desolador, con calles sembradas de puestos de control y pocos civiles, ya que gran parte de la población mantiene el temor por la persistencia de los enfrentamientos, sobre todo en el sur de la ciudad.Los rebeldes tomaron ayer el barrio de Abu Salim, que todavía estaba en manos kadhafistas. Tras una noche de explosiones y tiroteos, una aparente calma dominaba anoche esa zona de la capital.No obstante, muy cerca, en el aeropuerto internacional, los restos destruidos de un Airbus 330 alcanzado por los cohetes Grad daban cuenta de la crudeza de los enfrentamientos.A su vez, más de 200 cadáveres, algunos en estado de descomposición, se encontraron en un hospital de ese barrio, que fue abandonado durante los combates, según la BBC.La causa de la muerte de esas personas se desconocía, aunque residentes del barrio aseguraron que algunos fueron asesinados por fuerzas leales al coronel Muamar Kadhafi.En uno de los hoteles de la capital, miembros de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) gestionaban la evacuación de los inmigrantes que quedaron atrapados en la ciudad para ser trasladados a Bengazi.Mientras el Canal Libia TV, en manos rebeldes, hizo una llamada a la población para donar sangre en varios hospitales, las organizaciones de defensa de los derechos humanos indagan las denuncias de ejecuciones sumarias a seguidores del líder libio.Sólo los rebeldes tienen presencia en las calles céntricas de la ciudad, donde crecen las carencias de suministros y servicios básicos como el agua, lo que acrecienta la sensación de impotencia del CNT, que trata de forma frenética de obtener los fondos desbloqueados por el Consejo de Seguridad de la ONU, un total de 1.500 millones de dólares en bienes libios.Mientras los milicianos tratan de mantener la precaria situación de seguridad en la capital, el CNT intenta recuperar las armas en poder de los kadhafistas y surtir a los centros sanitarios de personal y medios para atender a los numerosos heridos recibidos. Un pedido clave. En tanto, el secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró que pedirá al Consejo de Seguridad del organismo que estudie el despliegue urgente de una misión de paz en Libia. "Entramos en una fase distinta y decisiva en Libia", aseveró Ban, quien quiere debatir con el máximo órgano internacional de seguridad el envío de una misión al país africano, ya que "sería deseable" tener al menos un grupo allí que ayudara "a restaurar el orden".El secretario General explicó así que planea reunirse con el Consejo de Seguridad para estudiar el "papel decisivo" que a su juicio debe jugar la ONU en la reconstrucción y transición que debe iniciar Libia, y pidió a la comunidad internacional que haga "cuanto sea posible".

