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Urnas, especuladores y espejos

La relativización de pilares democráticos no sólo se refleja en conductas de Occidente hacia Europa. Marcelo Taborda.

23 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Urnas, especuladores y espejos

M enos de 48 horas pasaron desde que la categórica victoria del Partido Popular convirtiera en presidente electo de España a Mariano Rajoy y ya ese ente incorpóreo pero hiperpoderoso llamado "los mercados" comenzó a trazar la agenda y fijar los plazos de transición y traspaso de mando entre el actual y el próximo inquilino de La Moncloa. En alusión a las perspectivas españolas a partir de los resultados del domingo, se dijo ayer que esos números "ofrecen una ventana de oportunidad", ante la cual el nuevo gobierno "debe lanzar una reforma estructural y fiscal ambiciosa y radical que sorprenda positivamente". Los párrafos entre comillas son citas textuales de Fitch, que no es ni una autoridad europea ni el apellido de un ministro de Angela Merkel, sino el nombre de una de las calificadoras de riesgo que ayer, como al pasar, amenazaron con bajar la nota española si las medidas "no son las apropiadas". En igual sentido se pronunció su colega Standard & Poors. Una semana atrás, desde este mismo espacio se aludía al protagonismo que en los países más acuciados por la deuda recuperaban tecnócratas que alguna vez trabajaron, si es que aún no lo hacen, para Goldman Sachs, cuyo papel en el ocultamiento de la crisis griega mereció más de un reproche y ninguna condena formal.A diferencia de sus futuros colegas de Grecia, Lukas Papademos, o de Italia, Mario Monti, a Rajoy lo respaldó un 44,6 por ciento del electorado que acudió a las urnas, o 10,83 millones de votos. Sin embargo, los índices negativos de las bolsas de Madrid y toda Europa, el día después de su victoria histórica, parecieron opacar una legitimidad que no debería ser discutida.Pero nada sorprende a esta altura de la crisis y, tras el papelón de la canciller alemana y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, obligando al ex premier griego Yorgos Papandreu a abortar un referéndum en el que sólo pretendía consultar a su pueblo sobre los ajustes exigidos por la UE y el FMI a cambio de ayuda financiera. Papandreu ya no está y, contra el presupuesto 2012 que el Parlamento de Grecia empezará a tratar el 7 de diciembre, los sindicatos de ese país convocaron a una huelga general. También el 7 de diciembre comenzará la cumbre de dos días del Partido Popular Europeo, en la que Rajoy promete detallar sus estrategias contra la crisis a Merkel y Sarkozy. Pero la canciller alemana, al igual que las bolsas, no parece tener tanta paciencia y ayer instó al líder del PP a que revele e implemente "sin demoras" sus planes. Merkel, como "los mercados", no da impresión de haber reparado en que cada democracia tiene sus tiempos y que los plazos legales de la transición española fijan al martes 13 de diciembre como fecha de constitución del nuevo Parlamento y marcan al día 20 para la asunción del nuevo Ejecutivo. Hasta entonces, en teoría, el presidente del gobierno es el mismo José Luis Rodríguez Zapatero que acaba de participar en la cumbre del G-20 de Cannes y que sepultó algunos más que interesantes avances sociales y políticos de su gestión, bajo el tremendo ajuste impuesto en mayo de 2010. El teléfono del líder del Psoe ya no figura en las agendas de quienes toman las decisiones de Europa. Pero la relativización de pilares democráticos no sólo se refleja en conductas de Occidente acerca de la Europa en crisis, sino en los países del mundo islámico sacudidos de distinto modo por una heterogénea "primavera".El Egipto que se movilizó hasta desbancar el 11 de febrero a Hosni Mubarak, un aliado funcional de Estados Unidos en la región, no está dispuesto a que los militares que se hicieron luego con el poder, dilaten el llamado a genuinas elecciones presidenciales.Las nuevas revueltas, que estallaron en la noche del viernes en la emblemática Plaza Tahrir, ya sumaron 40 muertos a las casi 800 víctimas que dejó la rebelión de principios de año, a la que los predicadores de la democracia occidental se tomaron bastante tiempo para apoyar.También ahora, que el mariscal Hussein Tantawi ofreció como gesto adelantar los comicios para junio de 2012 y no comienzos de 2013, y que ante la negativa de los movilizados se barajó un referéndum, Occidente titubea ante una profundización de demandas democráticas que pueden llevar al poder a quien en Washington, Londres o Jerusalén menos desean.En tiempos de redefinición o demolición de paradigmas, cada crisis aporta una lección que no todos están dispuestos a aprender, espejos en los que no se quieren mirar.