Una voz que marca similitudes y saca diferencias
En verdad, el mayor logro de los asesores del Partido de los Trabajadores y del propio mandatario, con su retórica, ha sido el que la gente identifique a Dilma y Lula como dos caras de un mismo proyecto. Marcelo Taborda.
Los relojes del cantero central de la avenida Paulista dieron las 11 de una noche fresca, de viento y llovizna. La posibilidad de una llegada sorpresiva y a último momento de Dilma Rousseff al edificio donde funcionan Radio y TV Gazeta se esfumó. En el debate de "presidenciables" organizado por el grupo Estado, al que sí acudieron José Serra, por el PSDB; la ex ministra de Ambiente de Lula, Marina Silva, por el Partido Verde, y Plínio Arruda Sampaio, por Psol, la formación de izquierda a la que se mudaron muchos desencantados con el viraje pro-capitalista del PT, el atril de la candidata oficialista quedó vacío.Plínio y Serra descargaron munición gruesa sobre la aspirante ausente, al poner en duda su capacidad para gobernar. El candidato del PSDB reiteró el latiguillo de campaña de que votar a Rousseff es como aceptar un "sobre cerrado", sin analizar su contenido. Para el abanderado de Psol, lo de Dilma es puro invento de marketineros políticos. En verdad, el mayor logro de los asesores del Partido de los Trabajadores y del propio mandatario, con su retórica, ha sido el que la gente identifique a Dilma y Lula como dos caras de un mismo proyecto."La gente ve en Dilma a Lula, ve su continuidad y con eso es hasta ahora suficiente", dijo a este diario el periodista Jairo Marques, de Folha de Sao Paulo , al apuntar la razón principal de las encuestas que colocan una brecha nunca inferior a los 20 puntos de ventaja entre la favorita oficialista y su rival más cercano."Le achacan su falta de experiencia en cargos ejecutivos electivos, pero ese argumento puede ser rebatido por el gobierno con el caso del mismo Lula, cuyo único antecedente, antes de ganar en 2002, había sido el de diputado constituyente", explicó el colega.Con una diferencia tan grande a su favor, Rousseff redujo apariciones públicas y elude cruces que podrían beneficiar a rivales, en momentos en que arrecian las denuncias por la quiebra del secreto fiscal de una hija y un yerno de Serra y otras personalidades del PSDB, así como de personas sin filiación política, cometidas por gente vinculada al gobierno central. Pero el affaire hasta ahora no minó las chances de Dilma de ganar en primera vuelta.Marina, quien entre otras cosas dejó el gobierno de Lula por diferencias con la ex ministra de Energía y sus posiciones a favor de desarrollar obras de infraestructura que pueden impactar en el futuro de la Amazonia, cuestionó no sólo a su rival ausente en eldebate del pasado miércoles, sino a su ex jefe del PT y del gobierno. "Si yo fuera presidenta no me preocuparía sólo por defender a mi candidata, sino por las víctimas de los secretos violados", expresó la ambientalista.Pero Lula no vacila en abogar por su ex ministra, a quien en un mensaje por TV puso como víctima de una situación similar a la que él padeció antes de las elecciones de 2006 con el "mensalao", el escándalo que salpicó a su Ejecutivo y le impidió ser reelegido en primera vuelta. "Intentar agredir con mentiras y calumnias a una mujer de la calidad de Dilma Rousseff es cometer un crimen contra Brasil, en especial contra la mujer brasileña", dijo Lula mientras acusaba a Serra de pretender ignorar "todo lo que el pueblo conquistó en estos últimos años".No muchos le creyeron a Lula cuando dijo que desde el 1º de enero de 2011 se tomará largas vacaciones. Algunos imaginan un retiro discreto por un par de años, con algún puesto internacional que refresque su nombre y ego.Otros vaticinan hasta una suerte de gabinete en la sombra. Lo cierto es que todo el envión que hoy representa para Dilma el aval del jefe de Estado puede ser un duro peso que cargar si Lula se decide a intentar volver en 2014.

