Un nuevo día de ajustes, protestas e histeria bursátil
España aprobó las polémicas medidas con las que espera reducir su déficit.
Madrid, Atenas, Berlín. En otra jornada negra para los mercados de Europa y el resto del mundo, el gobierno español aprobó ayer una serie de medidas de ajuste para bajar el déficit público, entre ellas la reducción de salarios de trabajadores estatales y congelamiento de pensiones, mientras prepara un nuevo impuesto para rentas superiores a un millón de euros.
La aprobación del ajuste coincidió con marchas de protesta en diferentes ciudades españolas y con una huelga que paralizó a Grecia, país sumido en una crisis que amenaza con contagiar al continente, pese a las multimillonarias cifras del rescate aprobado en su favor.
Mientras, los mercados bursátiles volvieron a manifestar su volatilidad, y al promediar las ruedas revirtieron la tendencia positiva inicial para pasar a un rojo que acompañó Wall Street desde el comienzo de las operaciones.
Según diferentes especialistas, los números negativos reflejan el ánimo de los inversores que ven todavía lejos la salida de la crisis en la Eurozona.
El vuelco en la tendencia se desató tras las palabras de la canciller alemana, Angela Merkel, quien instó a los países del G20 a establecer nuevas reglas para la banca.
Merkel pidió a las potencias económicas mundiales crear una regulación financiera mundial más estricta y enviar así una "señal de fortaleza", pero sus palabras no redujeron los temores sobre si ella y otros mandatarios europeos tienen el control de la crisis en su propio continente.
Las acciones europeas y el euro cayeron ayer ante la incertidumbre creada por una medida unilateral alemana de prohibir algunas prácticas de especulación en bonos y acciones bancarias. Esto fue visto por algunos como una señal de que Merkel y otros líderes europeos realizan de forma descoordinada sus esfuerzos para reforzar las finanzas gubernamentales en los 16 países de la Eurozona, a pesar de su acuerdo sobre un paquete de rescate de unos 750 mil millones de euros acordado para los países que enfrenten el incumplimiento de su deuda.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, exhortó también a reforzar la vigilancia sobre el sector financiero. "Es de importancia fundamental que las autoridades responsables refuercen la vigilancia en el sector financiero y al mismo tiempo que las instituciones financieras desarrollen un rol decisivo reforzando sus prácticas de gestión del riesgo".
Ajuste español. Mientras, en España se aprobaban las medidas de ajuste anunciadas ocho días antes por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. "Se trata de un gran esfuerzo colectivo con el que sin duda volveremos a la recuperación económica junto con el resto de Europa", dijo ayer la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, tras la reunión del Consejo de Ministros en Madrid.
Junto con la ministra de Economía, Elena Salgado, la vicepresidenta aseguró que pese a las iniciativas, que incluyen reducciones amplias de planes sociales, el gobierno seguirá con su proyecto de "avanzar" en el Estado de Bienestar.
El 12 de mayo, Zapatero anunció el ajuste que se aprobó ayer, con congelación de pensiones, eliminación de la prestación por nacimiento de 2.500 euros y la reducción de salarios de empleados públicos en cinco por ciento en 2010, que serán congelados a su vez en 2011.
Paro griego. En tanto, una huelga general de 24 horas paralizó ayer a Grecia, donde tuvieron lugar varias marchas de protesta en las calles contra el ajuste y la reforma al sistema de jubilaciones establecidos por el gobierno para paliar la crisis económica e impuestas por el FMI y la UE a cambio de una ayuda de 110 mil millones de euros.
La medida de fuerza paralizó la circulación ferroviaria, vial interurbana y marítima, y parcialmente la urbana, aunque no el transporte aéreo internacional, informaron los sindicatos organizadores de la protesta. Según ellos, más de 50 mil personas tomaron parte en manifestaciones callejeras. Fuerzas de seguridad, en cambio, hablaron de poco más de 20 mil manifestantes.
Las centrales sindicales de empleados públicos (Adedy) del sector privado (Gsee) y comunista Pame) convocaron a manifestaciones en toda Grecia para reclamar la modificación de la "reforma antisocial y neoliberal" de las pensiones.
Según los sindicatos, la reforma, que llegará al Parlamento a fin de mes, reducirá hasta en 15 por ciento las jubilaciones y pensiones y elevará entre dos y siete años la edad de jubilación para hombres y mujeres.
Las manifestaciones se realizaron en medio de un gran despliegue policial que, por la mañana, llevó al arresto de casi 100 personas, en teoría para prevenir acciones violentas, según lo dicho por las autoridades. Tres personas murieron por un incendio en un banco durante la huelga anterior.

