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Un debate de contenido religioso complica la campaña de Dilma Rousseff

Temas como el aborto obligan a la candidata de Lula a mantener reuniones con distintos cultos. Atribuyen a ataques por Internet la baja en las encuestas.

15 de octubre de 2010 a las 03:12 p. m.
Agencia AP
Un debate de contenido religioso complica la campaña de Dilma Rousseff

La candidata oficialista Dilma Rousseff, que parecía encaminada a una fácil victoria en el segundo turno de elecciones presidenciales, ha visto su campaña afectada por sectores conservadores religiosos que la vinculan con causas tabú para ellos, como el derecho al aborto.

La aspirante apoyada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se ha reunido con grupos católicos y evangélicos para asegurar que no pretende legalizar el aborto en un eventual gobierno suyo, pero no ha podido frenar la difusión de vídeos y mensajes de internet que denigran su imagen entre cristianos conservadores de cara a la votación del 31 de octubre.

Rousseff, postulada por el Partido de los Trabajadores (PT), se ha estancado en las encuestas de intención de voto de cara a la segunda ronda electoral, mientras su rival José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), ha aumentado su caudal de apoyo.

"Dilma es víctima de un proceso de difamación y desconstrucción de imagen", comentó Clesio Andrade, dirigente de los empresarios del transporte, al presentar esta semana una encuesta de opinión encomendada al instituto Sensus.

"Ese fenómeno sociológico ya ocurrió en otras elecciones, pero esta vez es más intenso. Internet mostró mucha fuerza en ese proceso de desconstrucción de imagen y difamación", agregó Andrade.

La campaña contra la aspirante con mensajes que apelan a cristianos conservadores comenzó a sentirse al final de la primera vuelta electoral, celebrada el 3 de octubre, con mensajes difundidos por internet que atribuían a Rousseff haber dicho que "ni siquiera Jesucristo" impediría su victoria en las urnas.

Posteriormente comenzaron a circular mensajes por internet, repetidos por sacerdotes católicos y pastores evangélicos de tendencia conservadora, en los que piden a los cristianos no votar por la aspirante oficialista porque en 2007 se manifestó a favor de legalizar el aborto para impedir la muerte de mujeres en abortos clandestinos.

Durante la campaña cambió su postura para asegurar que no pretende variar la legislación actual, que autoriza el aborto sólo en casos de violación o de riesgo de vida para la madre.

La propia Rousseff se quejó la semana pasada en un debate con Serra de que ha sido víctima de una campaña difamatoria y acusó a su rival de estar detrás de los mensajes en su contra.

Personeros del PT se han quejado también de que los mensajes de Rousseff en radio y televisión han disminuido la presencia del presidente Lula, el más popular en la historia reciente de Brasil.

Aún así, analistas consideran que Rousseff tiene condiciones de ganar la segunda ronda electoral.

"Existen más posibilidades de que Dilma gane, pero Serra está mostrando que tiene fuerza y una confianza creciente después de haber sobrevivido la primera ronda", comentó Carlos Lopes, analista político de Santa Fe Ideias. "En este punto está difícil decir quién va a ganar".

El sociólogo Alberto Carlos Almeida escribió en un artículo de opinión que la aspirante oficialista tiene a su favor representar a un gobierno bien evaluado y el hecho de que bajo el gobierno de Lula, 28 millones de personas salieron de la pobreza y entraron a la clase medio.

"Serra no tiene ventaja sobre Dilma ni en la forma ni en contenido. El sólo llegó al segundo turno por causa de Marina Silva (ex candidata del Partido Verde) y de una campaña negativa", escribió Almeida en un artículo publicado el viernes en el diario Valor Económico.

Consideró que Rousseff se vio afectada por un escándalo de tráfico de influencias que involucró a una ex allegada de la candidata, más que por el tema del aborto.

Marina Silva, una senadora y ex militante del PT, obtuvo más de 19% de la votación en la primera ronda, por encima de lo proyectado por las encuestas, lo cual habría restado votos a la aspirante oficialista.

Rousseff fue la candidata más votada en el primer turno electoral con 46,9% de los sufragios, seguida por Serra con 32,6%. Para ganar en la primera vuelta se necesitan 50% más uno de los votos.