Por el último espacio en el anuario
Hay mucha gente que parece dispuesta a pegar su rostro en la última foto de los resúmenes de 2011. Marcelo Taborda.
Con la penúltima hoja del almanaque de 2011 convertida hoy en residuo reciclable, en las redacciones periodísticas se apuran balances y se enumeran hechos, personajes, imágenes e historias que a lo largo del año hicieron méritos para ser recapitulados. Pero el mundo, con su crisis económica global, sus "indignados", okupas y primaveras, sus marchas y gritos de protesta a cuenta de los ajustes y gobiernos por venir o ya impuestos, no se detiene. Y hay quienes parecen con sus conductas, algunas veces ejemplares y otras muchas impresentables, lograr un protagonismo que los haría acreedores del último espacio, por exiguo que sea, disponible antes del cierre.Algunos de esos protagonistas tienen que ver con historias que continuarán ya entrado 2012, el año de las calamidades achacadas a los mayas y de otras desventuras que no son muy difíciles de profetizar y reconocen actores o responsables contemporáneos.La multitudinaria marcha de trabajadores de ayer en Londres y otras ciudades del Reino Unido o las protestas similares llevadas a cabo en Bulgaria o anunciadas por sindicatos de Italia o Portugal adelantan la resistencia que los ajustes encarados por los nuevos tecnócrata o líderes conservadores pueden enfrentar en las calles.No es osado vaticinar, pues, que los reclamos de los "indignados" españoles no se esfumarán con la asunción de Mariano Rajoy dos días antes de la Nochebuena, ni que las demandas contra la especulación financiera que ocupa plazas y parques de Nueva York, Chicago o Los Ángeles se apagará por encendidos debates de cara a las presidenciales del martes 6 de noviembre.Lo que sí inquieta es saber cómo razonan al menos cinco de ocho precandidatos republicanos que aspiran a derrotar dentro de poco más de 11 meses a Barack Obama. Rick Perry, Herman Cain, Newt Gingrich, Mitt Romney o la única mujer en esa interna, Michelle Bachmann se han pronunciado de modo abierto en favor de la aplicación de la asfixia simulada (en la dictadura argentina se lo llamaba "submarino") en interrogatorios a sospechosos.La asunción de posiciones en favor de la tortura (aunque para algunos de esos líderes esa práctica no llega a ser un tormento) mereció más espacio en la prensa internacional que en la opinión pública estadounidense. Ante el público interno norteamericano resulta mucho más dañino en términos de imagen del candidato, que salgan a la luz deslices sexuales o amoríos "inconvenientes" que los daños colaterales que hayan matado o mutilado a personas con otra ciudadanía en algún remoto lugar del planeta. De ello puede dar fe hoy el republicano Cain como antes pudo hacerlo el ex mandatario demócrata Bill Clinton.En cualquier caso, el show preelectoral estadounidense empezará el 3 de enero en Iowa y, con el correr de los meses y a caballo de la crisis, delineará al rival de un Obama con muchas promesas y desafíos sin cumplir y al que la pátina de progresismo sólo le vuelve al cuerpo si se miran el perfil de sus adversarios y los discursos del Tea Party.A mediados de enero, en tanto, se sabrá recién quiénes ganaron las legislativas egipcias, pero está claro que tanto el mariscal Hussein Tantawi como los que no abandonan la Plaza Tahrir tienen todavía una pulseada por dirimir, tal vez después o quizá antes de esa fecha.También en enero próximo, pero en la última semana, tiene fecha prevista de inicio el proceso al juez Baltasar Garzón, cuyo mayor pecado fue querer desenterrar y esclarecer los crímenes del franquismo. No son buenos augurios para el magistrado los resultados de los últimos comicios españoles que darán nuevos aires a quienes en el Tribunal Supremo ya le han bajado políticamente su pulgar.Pero para enero falta un largo mes y mucha gente dispuesta a pegar su rostro en la última foto de los resúmenes de 2011. La tensión entre las potencias occidentales e Irán y los rumores de una aventura bélica de impredecibles consecuencias en Medio Oriente ganan espacio. Los cruces entre el presidente colombiano y la más antigua guerrilla de América hace temer nuevos desenlaces como el que tuvieron cuatro rehenes tras más de una década de cautiverio. Con el fin de año en cuenta regresiva, se cierran las evocaciones. El mundo y su gente, con grandezas y miserias cotidianas, no se termina.

