Temas del día:

El triunvirato femenino que ahora rige el destino de Brasil

Los tres puestos más importantes del Ejecutivo están en manos de mujeres: la presidenta Dilma Rousseff, la jefa de Gabinete y la ministra a cargo de las relaciones con el Congreso.

17 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
El País, de Madrid
El triunvirato femenino que ahora rige el destino de Brasil

Río de Janeiro. ¿Llegó la hora de la mujer en el poder político en Brasil? "De repente, a pesar de su fama de machista, Brasil se despierta gobernado por mujeres", escribió esta semana el famoso novelista Heitor Cony. Se refiere al golpe de mano dado por la presidenta Dilma Rousseff con la creación de un triunvirato de mujeres para gobernar el gigante sudamericano tras la dimisión del jefe de Gabinete y ex ministro de Economía de la era Lula, Antonio Palocci, investigado por haber multiplicado su patrimonio por 20 en los últimos cuatro años.Los tres cargos más importantes del Ejecutivo los ostentan tres mujeres: la propia presidenta Dilma Rousseff; la nueva ministra de la Casa Civil –jefa de Gabinete–, la senadora Gleisi Hoffman; y la nueva ministra de Relaciones Institucionales, la ex senadora y ex ministra de Pesca, Ideli Salvatti. Ella es responsable del siempre difícil entendimiento entre la presidencia, los 10 partidos aliados del gobierno y el Congreso. Otras ocho mujeres estarán al frente de importantes ministerios o secretarías generales como los de Medio Ambiente, Planificación, Cultura, Derechos Humanos, Igualdad Racial, Desarrollo Social y Mujeres.Con estos nombramientos, Rousseff, acusada de ser sólo el "tercer gobierno de Lula", acaba de reivindicar que ella es la que manda en su gobierno. Sobre el triunvirato, Lula se limitó a comentar que si lo había decidido así Rousseff es porque era la mejor opción. Técnico o político. El hecho de que las tres mujeres fuertes del Ejecutivo aparezcan más como gestoras que como políticas experimentadas llevó a decir a los analistas que el gobierno será a partir de ahora más técnico que político. Pero Rousseff recordó que "no puede existir una separación entre gestión y política", ya que en todas las democracias "no es posible el desarrollo económico y el político sin una política de gestión moderna y el uso de las tecnologías".Lo que preocupa a la clase política masculina, dueña hasta ahora del poder en Brasil, es que las componentes del triunvirato tienen más fama de decididas que de diplomáticas. Las tres son conocidas por su carácter enérgico y se supone que se volcarán más en la defensa cerrada del Ejecutivo que a negociar con el Congreso.Se cuenta en Brasil que un amigo de Lula le preguntó por qué había elegido a una mujer como candidata para sucederlo. El expresidente le respondió: "Dilma tiene más coraje que nosotros dos juntos".Lo mismo, o más, puede decirse de Hoffmann y Salvatti, apodadas "el Tractor" y "la Fiera" entre los parlamentarios.De la jefa de Gabinete se cuenta que en las sesiones del Senado no tomaba decisiones sin antes saber, a través de su celular, si la presidencia estaba de acuerdo.Tanto el Partido de los Trabajadores (al que pertenece el triunvirato femenino) como el mayor partido aliado, el PMDB, hicieron todo lo posible para que el nuevo ministro de Relaciones Institucionales fuera un hombre de la Cámara Baja.Pero la estrategia tras la dimisión de Palocci y las designaciones revelan una autonomía de Rousseff respecto de Lula. Una polémica misiva. Entre otras cosas, la presidenta le mandó al ex presidente Fernando Henrique Cardoso (gran rival político de Lula) una carta con motivo de su 80 cumpleaños, en la que lo elogió por lo que hizo para la estabilización de la economía. La jugada de Rousseff representa una incógnita y una apuesta arriesgada que podrá consolidar o socavar su liderazgo político.Al margen de que la política en Brasil siempre fue cosa de hombres, la polarización de grupos y líderes forzó a los sucesivos gobiernos a forjar pactos y distribuir cargos para poder gobernar. Pero el triunvirato no parece muy dispuesto a seguir esa tradición.