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La teología de Francisco es la de Amós

El Papa se nutre más del profeta que arremetió contra la explotación que de ideologías como el marxismo.

12 de abril de 2013 a las 10:20 a. m.
Juan Arias (El País, de Madrid)
La teología de Francisco es la de Amós
Símbolos y gestos. El Papa lavó los pies de 12 jóvenes detenidos en el instituto Casal del Marmo (AP).

Roma. A casi un mes de pontificado, los teólogos de la liberación andan un tanto desconcertados con el papa Francisco. ¿Pueden considerarlo o no como uno de ellos? De hecho las preguntas más inquietantes acerca del nuevo papa, el primer latinoamericano, cuna de la Teología de la Liberación, se refieren a su teología. No es fácil encuadrar la ideología religiosa de Francisco. Los teólogos de la liberación, incluido Leonardo Boff, máximo exponente de dicha teología en Latinoamérica, lo han recibido con un aplauso. Por ahora. Otros mantienen aún sus dudas.Lo cierto es que cada papa ha expresado un tipo diferente de teología. Hubo papas tridentinos, tomistas, agustinianos, aristotélicos, enrocados más en la teología que se elaboró tras haber caído la Iglesia en manos del Imperio Romano y haber heredado de él pompa y poder, que en la teología pura y llana del evangelio.La teología de Jesús de Nazareth fue doble. Con los pobres usó la teología de la felicidad: no soportaba su dolor ni pedía que se lo ofrecieran a Dios para ganarse el cielo. "Curaba a todos", dicen los textos sagrados. A los muertos los resucitaba.Con los poderosos, su teología era diferente. Usaba con ellos la "denuncia y el ejemplo". Gritaba al rey: "No te es lícito". Y decía a los suyos: "Los que se visten de seda están en los palacios reales". Él vestía como los pobres.La forma que Jesús usaba contra lo que el marxismo llama de estructuras injustas no era ideológica, ni de incitación a la lucha de clases. Era testimonial. Curar a un leproso, cuyas llagas eran vistas como castigo divino, era la mayor bofetada al poder tanto civil como religioso. Como lo era el lavar los pies a los apóstoles.Y Jesús poseía, en medio de su fuerte sentido de justicia hacia los arrinconados por el poder, una no menos fuerte fe en que Dios estaría siempre de parte de los últimos y no en los salones del poder. Contra la explotación. La teología del papa Francisco no parece nutrirse de la esencia de la Teología de la Liberación, que se inspiró en su nacimiento en la ideología social del marxismo, que ve en las estructuras del poder la causa del mal del mundo. La teología de Francisco se nutre más de la teología del profeta Amós, aquel pastor que ni siquiera pertenecía a la casta de los profetas y quien arremetió con dureza contra los mecanismos de explotación y opresión campesina llevados a cabo por los reyes.Amós, sin embargo, arremetió tanto contra las injusticias sociales como contra los pecados de idolatría de su pueblo. Y para él, al final, como para Jesús ocho siglos después, Dios seguiría siendo el verdadero libertador de los oprimidos.No cabía en Amós, ni en el profeta de Nazareth, la moderna teología del ateísmo. Dios seguía siendo el centro de la vida: para castigar al opresor y para proteger al oprimido.Amós fue llamado el "profeta de los pobres". Curiosamente como hoy Francisco es llamado el "papa de los pobres".En esta vertiente, Francisco se enlaza con una parte de la Teología de la Liberación, que coloca como prioritaria la "opción por los pobres". Quizá se distancie de los instrumentos tomados por dicha teología del marxismo para luchar contra la injusticia social.No en vano, en sus conversaciones con el rabino Skorka, Bergoglio le recuerda varias veces al profeta Amós y sus invectivas contra los poderosos y la defensa a ultranza de la justicia y de los perseguidos.Le dice Francisco al rabino que si los sacerdotes y obispos de hoy "usaran el lenguaje del profeta Amós" la Iglesia "se escandalizaría" dada la dureza de sus palabras contra los opresores de los campesinos.A los teólogos de la liberación les gusta Francisco porque pide a la Iglesia que se "manche los pies de barro" en la búsqueda de los más desamparados.Quizá les guste menos cuando afirma que las ideologías, tanto del comunismo como el capitalismo, son igualmente idolátricas. El comunismo deifica su ideología absolutista y el capitalismo la explotación de los recursos, arrodillándose y haciéndonos arrodillar ante el dios del consumo. En ambos extremos, Dios está ausente. La religión como garantía. En Francisco hay más evangelio que ideología; le interesan sobre todo las lágrimas de los oprimidos. Y Dios, para él, como para los profetas bíblicos, es la garantía de esperanza libertadora de los pobres. Francisco es más Amós que Marx en su lucha contra las injusticias. Para Francisco, la religión, vista y practicada en la línea del profeta Amós, no es el opio de los pobres sino su garantía de redención.Es posible que las caravanas de pobres de Latinoamérica entiendan mejor la teología "amosiana" de Francisco que la Teología de la Liberación, que aún habiendo hecho la opción primordial por los pobres, sigue en este continente más cercana a las clases pensantes que a las que luchan por el pan de cada día.El arzobispo brasileño Helder Cámara, gran defensor de los oprimidos, solía decir, criticando al poder: "Cuando doy comida a los pobres, me llaman santo. Cuando les pregunto por qué tienen hambre, me tildan de comunista".Tenía razón. El problema es que hoy el comunismo está más preocupado en defender su poder y privilegios que en interesarse por qué hay aún gente que sigue pasando hambre.Tal vez sea eso lo que advierta el papa Francisco, que está inaugurando en la Iglesia una nueva teología, hecha más de gestos y símbolos, de ejemplos personales, de denuncias al poder con nombre y apellidos, que de defensa de ideologías ultrapasadas.