Teléfono desde Milán
Milán es la capital de negocios de Italia, la cuna de Berlusconi y donde radica su mayor fortaleza política y empresarial. Con el triunfo de la izquierda, la ciudad fue liberada, al decir de los opositores. Alejandra Conti.
A lgunos ya lo dan por muerto y proclaman el fin de la era Berlusconi, como el diario La Stampa . Otros, como su aliado Umberto Bossi, de la Liga Norte, no ven las horas de saltarle a la yugular para terminar con él. La liga debate (más bien proclama) el fin de la coalición que integra con el Partido del Pueblo de la Libertad (PPL) del jefe de gobierno.Como siempre, la oposición le pide que renuncie.Las elecciones en mayo fueron una especie de referéndum en el que el gobierno perdió.La centroizquierda se quedó con 22 municipios de capitales de provincia, contra nueve que consiguió o conservó el oficialismo. Una de las derrotas más importantes fue la de Nápoles, la gran ciudad del sur de Italia.Pero el golpe fue más duro en el norte, con la pérdida de Milán, que hacía 18 años que estaba en manos de la derecha. Milán es la capital de negocios de Italia, la cuna de Berlusconi y donde radica su mayor fortaleza política y empresarial. Con el triunfo de la izquierda, la ciudad fue liberada, al decir de los opositores.El premier había hecho campaña amenazando con que si perdía en Milán la ciudad iba a quedar en manos de gitanos y musulmanes. Con este panorama el futuro inmediato parece oscuro para el jefe de gobierno.A fin de este mes habrá un test parlamentario. Este trámite fue solicitado por el presidente, Giorgio Napolitano. Consiste en una votación que se hace para verificar si ha variado el apoyo al gobierno en el Parlamento, como es evidente que ha sucedido. Compra de voluntades. Napolitano apunta a que se transparenten los cambios en la mayoría del gobierno por los resultados electorales desde 2008 hasta ahora. Desde que el neofascista Gianfranco Fini dejó la coalición, a fin del año, Berlusconi perdió apoyo en el Parlamento y habría compensado ese déficit comprando diputados (llamados tránsfugas), según dice la oposición. También habrá próximamente un referéndum sobre el uso de la energía atómica en Italia. Berlusconi lo había suspendido, pero la oposición apeló y la Corte Suprema falló a favor de realizarlo. Los resultados pueden ser adversos, tanto en lo que hace a sus planes de volver a usar energía nuclear como a su popularidad.Al mismo tiempo, los abogados del jefe de gobierno buscan la manera de sacar del fuero penal el caso en el que se lo acusa de abusar de una adolescente marroquí. Intentan pasarlo al fuero legislativo. ¿Con qué argumento? Aseguran que Berlusconi creía que la chica (la ahora famosa Ruby) era sobrina o nieta de Hosni Mubarak (el ex presidente egipcio, recientemente depuesto) y que intentó ayudarla para que no tuviera problemas durante la rebelión en Egipto, en mayo.Los conflictos con la ley son una constante para el jefe del gobierno italiano. Los escándalos sexuales y los de corrupción integran un currículum inadmisible para un jefe de gobierno europeo. Él acusa a los jueces de izquierdistas y de ser un cáncer para Italia. A pesar de todo esto, los italianos lo votaron y lo hicieron jefe de gobierno en tres oportunidades. Berlusconi está en el poder, por tercera vez, desde 2008.La explicación radica parcialmente en la simpatía hacia las ideas de derecha, en su carisma y en la consideración de que un empresario exitosísimo puede hacerse cargo de un gobierno nacional.También ha hecho cosas. En el plano político-partidario logró una coalición de derecha, algo difícil de conseguir en un marco de pluripartidismo acérrimo como el italiano. La gente común que lo vota tuvo en cuenta que se presentó inmediatamente en L'Aquila, apenas ocurrido el terremoto, y organizó eficientemente la ayuda para la gente; reflotó la línea de bandera, Alitalia, y consiguió un muy cuestionable acuerdo con Libia para que Muamar Kadhafi frenara la llegada de inmigrantes africanos a las costas italianas. Esto último generó las lógicas protestas de organismos de derechos humanos y hasta de la Iglesia Católica, pero frenó la inmigración. Como tantas otras cosas, asociarse con un dictador no implicó un problema de conciencia para Berlusconi, pero dio resultado. Además, solucionó el problema de la basura en Nápoles, por un tiempo al menos.Lo que no hizo Berlusconi fue cumplir muchas de las promesas de campaña, como desmantelar un Estado que derrocha recursos. Tampoco frenó el desempleo, que entre los jóvenes alcanza el 25 por ciento y es un síntoma de que no todo está tan bien en la economía. Además, afrontó con su típica arrogancia acusaciones extremadamente graves, como haber pagado por sexo con menores. Pero la señal que todos interpretan como la caída es la derrota en Milán, y que el voto en el Parlamento será el verdadero final de fiesta.

