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Una sugestiva celeridad

En ese escenario, se debate hoy el futuro inmediato de Fernando Lugo, el ex obispo católico que fue elegido presidente de un país que tenía el 40 por ciento de pobres el 20 de abril de 2008. Marcelo Taborda.

22 de junio de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una sugestiva celeridad

Un sumarísimo juicio político, donde a los alegatos en defensa del presidente se le ponen de antemano fechas y plazos perentorios y se fija un máximo de dos horas de duración para argumentar inocencia. Un vicepresidente que nunca ocultó ni sus diferencias con el mandatario ni sus propias apetencias de poder. Un episodio de violencia –convertido en desencadenante de la embestida final contra el jefe de Estado– sobre el que hay las más encontradas versiones acerca de protagonistas y responsabilidades. Gobiernos de la Unasur que envían una misión urgente a Asunción porque interpretan que, aunque lo vistan de respuesta institucional, lo que pasa en Paraguay tiene toda la cara de un golpe encubierto. En ese escenario, se debate hoy el futuro inmediato de Fernando Lugo, el ex obispo católico que fue elegido presidente de un país que tenía el 40 por ciento de pobres el 20 de abril de 2008. Para triunfar en aquella elección y acabar con 61 años de hegemonía del Partido Colorado, el cura al que seguían los necesitados de la diócesis de San Pedro contó con el apoyo de una coalición tan heterogénea en sus orígenes como nutrida de intereses diversos o antagónicos."El Paraguay que yo sueño es el Paraguay de muchos colores, con muchos rostros", decía Lugo a poco de lograr el 41 por ciento de los votos y superar por 10 puntos a Blanca Ovelar y casi 20 al general Lino Oviedo.Pero ya se advertía que uno de sus primeros retos sería limar diferencias en su Alianza Patriótica para el Cambio, donde el conservador Partido Liberal Radical Auténtico, del vice Federico Franco, tenía poco que ver con fuerzas como Tekojojá o ideas encarnadas por nueve agrupaciones políticas y 20 organizaciones campesinas, sociales, indígenas y sindicales.Y fue la pelea por la tierra la que derivó en el hecho que le imputan a Lugo, impulsor de la reforma agraria. Para el ex obispo, quien a poco de asumir enfrentó reclamos de paternidad de cuatro mujeres (reconoció dos hijos), lidió contra un cáncer linfático y soportó embestidas de su propio entorno, hoy no será un día más.