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Strauss-Kahn, un regreso que sacudiría a la política francesa

La posibilidad de que el ex director gerente del FMI sea liberado por completo de los cargos por violación reabre el debate acerca de su futuro, en medio de internas socialistas.

04 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Antonio Jiménez Barca (El País, de Madrid)
Strauss-Kahn, un regreso que sacudiría a la política francesa

París. Después de pasar una noche, la del 15 de mayo, en una comisaría de Harlem, cuatro días en una celda de diez metros cuadrados en la peligrosa prisión de Ricker Island y casi un mes y medio recluido en un piso de lujo en Manhattan; convertido en un villano planetario, carbonizado política y personalmente; preparando su defensa y jugando melancólicas partidas de ajedrez en Internet con su iPad, Dominique Strauss-Kahn, de 62 años, fue a cenar a un restaurante. Fue su primera salida en su nueva vida de libertad (condicional). Según un cliente que comía en una mesa contigua, DSK y su mujer, la ex periodista multimillonaria Anne Sinclair, estuvieron junto a otros dos amigos sonrientes toda la noche, bromeando entre ellos, comiendo con ganas.Así, sonriente, confiado, salió del juzgado de Nueva York el viernes, después de que el juez levantase la fianza y las draconianas –y costosas– medidas de seguridad (brazalete electrónico, guardias armados, vivienda con videovigilancia, prohibición de salir excepto a visitar al médico, al abogado o a la iglesia...) que soportó durante su reclusión. Era la primera vez, desde hace 45 días, que se lo veía sonreír.Y así también, con la sonrisa marcada en los labios, salió ayer en la primera página de los periódicos franceses, acostumbrados desde hace tiempo a ofrecer una imagen sombría y oscura del político. Un ejemplo: hace unas semanas, la revista semanal del diario Le Figaro , publicaba, sobre una foto en la que Strauss-Kahn aparecía avejentado, cabizbajo, cansado, con cara de culpable, un titular simple y contundente: La honte ("La vergüenza"). Ayer –sobre una foto de DSK sonriendo al lado de su mujer– Le Figaro era más indulgente: "DSK libre, la acusación se debilita".Strauss-Kahn, hasta el 15 de mayo, día de su detención, era uno de los amos del universo y una suerte de Mesías para la izquierda francesa: por una parte, director general del Fondo Monetario Internacional, viviendo en Washington, parte decisiva en los rescates financieros de países en apuros económicos; por otra parte, esperanza para el Partido Socialista francés (PS), una formación abonada a la derrota en las tres últimas elecciones presidenciales, que confiaba en el regreso a París de DSK para vencer a Sarkozy en 2012. "¿Cuándo vendrá Strauss-Kahn?" era la pregunta en la prensa y en la clase política francesa desde 2008.Pero, después del 15 de mayo, acusado formalmente de violación, convertido en un cadáver político, fue despojado de todo: dimitió del FMI en una carta redactada desde la cárcel, y, tras un mes de estupefacción, su partido y la vida política francesa comenzó a girar sin él cada vez más de prisa.Ahora todo ha vuelto a cambiar en esta noria desenfrenada. El fiscal estadounidense no cree del todo a la empleada del hotel y los expertos en Derecho estadounidense repiten que DSK tiene las de ganar en el proceso. Las primarias socialistas, que iban a consistir en un combate a tres bandas entre tres candidatos principales que se detestan cordialmente (François Hollande, Martine Aubry y Ségolène Royal), se han visto sacudidas de arriba abajo.Hollande pidió retrasar el plazo para presentar candidaturas, que acaba el 13 de julio, para dar tiempo a DSK, quien comparecerá de nuevo ante el tribunal de Nueva York el 18 con posibilidades de quedar libre por completo. En Francia, todos vuelven a hacerse, paradójicamente, la misma pregunta: "¿Volverá DSK?".