Sospechas de un atentado empañan jornada del Papa en Gran Bretaña
La policía detuvo a seis personas después de recibir una llamada anónima que advirtió sobre un supuesto ataque.
Londres. Las sospechas de un posible atentado contra el Papa, que derivaron en la detención de seis personas, empañaron el segundo día de la visita de Estado que Benedicto XVI realiza por Gran Bretaña, jornada en la que tuvo dos históricos encuentros: con el jefe de la Iglesia Anglicana y con políticos en Westminster Hall. Scotland Yard recibió una información anónima de que se preparaba un atentado. Poco después, un comando especial detuvo a cinco argelinos que trabajaban como barrenderos, y luego a un sexto sospechoso, en el marco de una "redada de seguridad antiterrorista".Los detenidos, de entre 26 y 50 años, habían sido contratados por la firma de limpieza Veolia Environmental Services para limpiar las calles del barrio de Westminster, que ayer por la tarde atravesó el Papa en su recorrido desde el Palacio del Parlamento a la Abadía de Westminster.Según fuentes policiales, el grupo planeaba un atentado en esa zona de la capital británica, que podría haber puesto en peligro la vida del pontífice, quien inició el jueves la primera visita de Estado de un Papa en la historia del país.El vocero papal, padre Federico Lombardi, afirmó que el Pontífice "está calmo y recibió una cálida bienvenida en cada lugar que visitó," y recordó que estuvo en Sarajevo, "un lugar potencialmente más peligroso que Gran Bretaña".La visita de Benedicto XVI cuenta con fuertes medidas de seguridad y control, incluidos vehículos a prueba de balas en los que se trasladó el Papa, como también oficiales armados de protección las 24 horas.Los operativos de seguridad papal le costarán al erario británico al menos tres millones de dólares. El protocolo no se rompe. Pese al revuelo que causaron las amenazas, el protocolo continuó y Benedicto XVI realizó la primera visita de un Papa al Palacio de Lambeth, donde se reunió con el arzobispo de Canterbury y con el jefe de la Iglesia Anglicana, Rowan Williams. Esa visita tuvo un fuerte significado religioso, ya que el año pasado el Vaticano invitó a los anglicanos decepcionados con la Iglesia de Inglaterra por permitir la ordenación de obispos mujeres a que se sumen al Catolicismo.Sin embargo, el Papa expresó ayer que quería enfocarse en la "profunda amistad" entre las dos iglesias, en lugar de en sus diferencias.Williams agradeció su llegada y elogió su "análisis consistente y penetrante sobre el estado de la sociedad europea".Después de la reunión, Benedicto XVI se trasladó en el papamóvil a través del Puente de Lambeth hacia el medieval Westminster Hall, en las Casas del Parlamento, donde pronunció otro histórico discurso ante representantes de la sociedad civil.Allí, ante dignatarios, políticos y autoridades eclesiásticas del país, advirtió que la religión, pero en particular el Cristianismo, "es marginada en el mundo".El pontífice, de 83 años, declaró además que algunas personas buscan silenciar la religión y pidió a los invitados presentes buscar formas de promover la fe "en cada nivel de la vida nacional".Entre los dos mil invitados especiales que asistieron a la ponencia, estuvieron los ex primeros ministros Margaret Thatcher, John Major, Tony Blair y Gordon Brown, así como el vice primer ministro actual, el liberal democrático Nick Clegg.La jornada concluyó con una ceremonia ecuménica en la Abadía de Westminster, sitio de coronación de los reyes ingleses desde hace más de mil años, en donde participó el Arzobispo de Canterbury.Para hoy, penúltimo día de su visita, celebrará una misa en la Catedral de Westminster, sede de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales, y saludará al pueblo galés, ya que por "cuestiones de tiempo" no podrá ir hasta allí.Por la tarde, el Papa oficiará otra misa, esta vez en el Hyde Park londinense.

