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Separatistas ganan y desafían unidad belga

Los nacionalistas de Flandes se convirtieron en el partido más votado y redoblan planteos de autonomía a los francófonos.

14 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Agencias AP y EFE
Separatistas ganan y desafían unidad belga

Bruselas. Un partido separatista que desea que la región de lengua holandesa de Bélgica se independice de la francófona logró ayer un triunfo sin precedentes en las elecciones generales. Los resultados finales le dieron a la Nueva Alianza Flamenca -que hasta ahora había sido un sector marginal- 27 de los 150 escaños legislativos, un incremento de 19 en comparación con los comicios del año 2007.

El desenlace electoral fue considerado como una clara advertencia a los francófonos para que se tomen en serio las negociaciones en torno a darle más autonomía a los habitantes de lengua holandesa, o de lo contrario éstos se escindirán de modo repentino.

Pero además la histórica victoria conseguida en las urnas por el partido nacionalista flamenco N-VA, partidario de la independencia de Flandes, conmocionó a Bélgica en una fase de gran incertidumbre, en plena crisis económica y a pocas semanas de asumir la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE).

La Nueva Alianza Flamenca le quitó votos a la coalición saliente de Demócratas Cristianos, Liberales y Socialistas del primer ministro Yves Leterme -todos divididos en facciones de lengua holandesa y francófonas-, cuyos tres años en el puesto estuvieron marcados por añejas disputas lingüísticas que permanecieron sin solucionar.

El éxito de la Alianza representó la primera ocasión en que un movimiento nacionalista flamenco supera a los partidos tradicionales.

Bart De Wever, de 39 años, líder de la Nueva Alianza Flamenca, exhortó a los "francófonos a hacer un país que funcione". En la campaña electoral acusó a Valonia, económicamente más pobre que Flandes, de mal gobierno, inmunidad a las reformas y oposición al deseo flamenco de más autonomía.

Pero si De Wever llega a ser primer ministro de este país de 6,5 millones de personas que hablan holandés y cuatro millones de francófonos, encabezará un gobierno de coalición que inevitablemente lo obligará a bajarle el tono a sus comentarios sobre una posible independencia y negociar para obtener mayor autonomía.