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La sensación de haberlo visto antes

Si la historia resulta ser cíclica, en Venezuela lo es más que en ningún otro lugar. Pedro Luque.

13 de abril de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
La sensación de haberlo visto antes

Si la historia resulta ser cíclica, en Venezuela lo es más que en ningún otro lugar. Otra vez, siete avenidas del centro de Caracas se vieron desbordadas de rojas remeras, de gritos rojos. Al mismo tiempo, a 270 kilómetros, decenas de miles de venezolanos se concentraban, de nuevo, en la avenida Venezuela de Barquisimeto para impulsar a la opción del cambio. Seis meses y una semana después, chavismo y oposición eligieron los mismos escenarios de cierre de campaña. Aquella vez, el 4 de octubre, fue el último ­baño de masas que se dio Hugo Chávez antes de ganar la re-reelección. Esta vez, el jueves pasado, fueron el recuerdo y la sombra del fallecido mandatario los que marcaron el ritmo del final de los actos para las presidenciales de mañana."No pensaba que la vida me fuera a poner una nueva oportunidad", expresó ante la multitud Henrique Carriles Radonski, el candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que intentará acabar otra vez con 14 años de ­gobierno chavista. "Se tienen que dar la opor­tunidad de un cambio", le dijo a las masas.Prometió aumentar 40 por ciento los salarios; dio su palabra de que gobernará "para todas las venezolanas y venezolanos"; aseguró que "el lunes habrá una nueva Venezuela". Como en el cierre de campaña de octubre, dijo que ya pasó al frente en las intenciones de voto.Pero más allá de las propuestas y augurios repetidos, su principal estrategia a lo largo de la campaña política más corta de la historia de Venezuela fue desligar a su oponente de mañana, Nicolás Maduro, del fallecido mandatario.Aunque parezca contradictorio, Capriles hizo todo lo posible por elevar a Maduro como contrincante, por ponerle los guantes de box. Su táctica fue bajar del ring a Chávez, contra quien ya perdió su batalla. Ahora, su cruzada es contra el exconductor de colectivos y ahora presidente encargado, a quien llama "mentira fresca", nombre del último hit del cantante Willie Colon, uno de los tantos artistas que se alinearon con Capriles en los últimos días. Apuesta a una conexión emocional. La estrategia de Maduro es la opuesta a la de Capriles. El heredero político de la llamada Revolución Socialista convirtió su cierre de campaña en un homenaje masivo a Chávez. Sus promesas son las del extinto mandatario. Incluso lo son sus palabras. "Este es el pueblo de Bolívar", pronunció el jueves, arrastrando el final de la palabra como lo hacía Chávez. El escenario de Maduro, que se autodefine como hijo de su mentor político, fue lo suficientemente ancho como para que entraran en él los familiares de Chávez, las máximas figuras del llamado Socialismo del Siglo 21 y hasta el mismísimo Diego Armando Maradona.En las pantallas gigantes, las imágenes del líder muerto. En los altoparlantes, el himno candado por el líder muerto, el mismo que hace poco más de seis meses se presentó ante la multitud y bajo la lluvia en un escenario angosto que lo realzaba sólo a él, que avanzaba entre la multitud roja como un cuchillo.Es que Chávez sólo precisaba de él mismo. Maduro, en cambio, necesita con desesperación a Chávez. Y Capriles necesita a Maduro como sucesor al que le quedan demasiado grandes los zapatos heredados.