Se expande la ola de los "indignados"
La policía adelantó que no disolverá las concentraciones. "No nos asustan, pero nos comprometen", reconoció Rodríguez Zapatero.
Madrid. Decenas de miles de indignados, concentrados en la Puerta del Sol y calles aledañas, en Madrid, se sentaron ayer, en silencio, a esperar que el toque de campanas diera las 0 hora, lo que marcaría el comienzo de la jornada de reflexión por las elecciones municipales de mañana. Sonaron las campanadas y al terminar, la multitud empezó a saltar y a gritar: "¡Ahora todos somos ilegales!" y "¡Estamos reflexionando!" Ni la prohibición de la Junta Electoral Central, ni el rechazo del Tribunal Supremo de España de levantar el veto a las protestas, ni la fuerte presencia policial lograron desmovilizar a los manifestantes del Movimiento 15-M.Según la policía, sólo en Madrid, unas 28 mil personas tomaron ayer las calles y en decenas de otras ciudades españolas, fueron entre 200 y 10 mil los que se movilizaron a las principales plazas. Fue la quinta jornada de una protesta contra los políticos y el sistema económico, que crece a pasos agigantados y se expande no sólo en España, sino en el resto de Europa y los Estados Unidos (ver aparte).Valencia, Málaga y Barcelona fueron, después de Madrid, las ciudades con mayor afluencia de manifestantes. En la plaza de Cataluña, más de cinco mil personas asistieron a las 21 a un cacerolazo, al que muchos llegaban con mochilas y bolsas de dormir para pasar la noche. A pesar de estar en infracción con la Ley Electoral y la Ley de Seguridad Ciudadana, los manifestantes sostuvieron que van a resistir.El gobierno anunció que no disolverá las manifestaciones y que sólo actuará en caso de disturbios. El Ministerio del Interior informó que la policía comunicará a las organizaciones convocantes que las concentraciones no tienen autorización oficial pero que no las disolverá porque la falta de permiso no es motivo suficiente para hacerlo, en virtud de las leyes españolas y europeas.El movimiento de los indignados, impulsado por varias organizaciones, entre ellas, la plataforma Democracia Real Ya!, comenzó con las protestas el pasado domingo. Reúne, sobre todo, a miles de jóvenes desocupados que les dicen "basta" al gobierno y los partidos políticos, a quienes acusan de ser los principales responsables de la crisis económica y financiera que llevó los índices de desempleo en España hasta arriba del 20 por ciento."Una sociedad nueva que otorgue prioridad a la vida por encima de los intereses económicos y políticos", es uno de los principales reclamos del 15-M. Cierre de campaña. En este clima, los líderes políticos españoles cerraron ayer la campaña para las elecciones municipales y autonómicas del mañana, que quedó totalmente eclipsada en su fase final por las protestas ciudadanas. El jefe de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, concluyó la campaña electoral del Partido Socialista Obrero Español (Psoe) con constantes referencias a las protestas del 15-M: "Las reivindicaciones y las movilizaciones no nos asustan, nos comprometen a dar las respuestas sociales que necesita la gente para su futuro". Sostuvo, además, que el Psoe es quien más luchó por la democracia y la libertad y dijo que su gobierno no le dio dinero a los bancos: "Sólo lo ha prestado y por ello les ha cobrado comisiones", afirmó.Respecto de las elecciones, Zapatero dijo: "Pidamos a la gente que vote, respetemos a quien no quiere votar. No estoy de acuerdo, pero los respeto".Más de 35 millones de electores están convocados para elegir a los alcaldes y concejales de ocho mil municipios y a los miembros de los parlamentos regionales de 13 comunidades autónomas.Los comicios son significativos por ser los primeros en el ámbito nacional que se celebran bajo el influjo de la grave crisis que vive el país y por su proximidad a las elecciones generales de marzo de 2012. Ahora, se desarrollarán, además, con la incógnita de la influencia que puedan tener en el electorado las protestas, cuyos principales blancos son los dos grandes partidos: el Psoe y el Partido Popular (PP, conservador) que conduce Mariano Rajoy. Las últimas encuestas sobre la intención de voto vaticinan un castigo del electorado al oficialismo del Psoe que beneficiaría al PP.

